viernes, 21 de agosto de 2009

Book II, Capítulo VI, En el Cráter del Volcán


“La verdadera amistad

Es como la fosforescencia,

Resplandece mejor cuando

Todo se ha oscurecido”.

Rabindranath Tagore

Capítulo VI

En el Cráter del Volcán

Caleb caminó por entre los árboles haciendo gala de sus reflejos élficos. Se ubicó detrás de un seco ciprés y observó a los Penumbra que acampaban a las faldas del volcán. Tres de aquellos monstruosos seres estaban sentados alrededor de una fogata en la que se cocinaba algo parecido a un venado destazado, junto a ellos había otros dos Penumbra que estaban extendidos en el suelo, parecían dormir.

Sin duda aquellos monstruos eran terribles y el fuego de la fogata asentaba más sus horribles rasgos de Penumbra. Los Penumbra eran el resultado de la deformación del alma de los muertos que no habían podido ir al cielo ni al infierno y que se habían negado a ir al purgatorio. Tenían los cuencos de los ojos vacíos como dos cavernas sin fondo. Su piel era de un gris verdoso y poseían largas extremidades provistas de una gran cantidad de músculos, vestidos solo con harapos andrajosos y una perla negra colgada al cuello.

Mientras se acercaba más a los Penumbra, Caleb pudo ver brillar las púas de los mazos de aquellos deformes seres que estaban alrededor de la fogata. Caleb sabía que tenía que pensar en un buen plan pronto, o terminaría en el lugar del venado, y eso no era nada agradable de pensar. Sabía que si peleaba podría derrotar a por lo menos dos Penumbra pero a los otros dos lo dudaba, además no estaba seguro de que fueran los únicos en ese despeñadero, y contra más Penumbra sería casi imposible salir con vida, después de todo, esos demonios eran conocidos como unos de los mejores asesinos.

Miró a su alrededor buscando algo que le ayudara a distraerlos, porque sin duda notarían la presencia de los tres humanos pronto, y sin contar que notarían la suya propia y estando tan cerca de ellos seria al primero que atacarían. Notó que el más grande de los Penumbra estaba olfateando algo, Caleb maldijo por lo bajo, el viento que corría hacia ellos no estaba ayudando en nada.

-El aire huele extraño -gruñó el voluminoso Penumbra sin dejar de oler por encima de su cabeza con frenesí.

-Estás loco, yo no huelo nada, Ulrra -le dijo el Penumbra que estaba arrodillado girando la carne del venado para que se cosiese por igual.

-Lo que pasa es que tienes hambre, mejor comamos el venado ya -dijo el otro Penumbra que jugaba con lo que parecía ser los ojos del venado - ¡Hegor, no te comas el venado! -gruñó hacía el otro Penumbra que estaba arrodillado y que tenía la boca llena de carne.

-¡Maldito Cerdo! -gritó el que llamaban Ulrra, golpeando la cabeza de Hegor que hizo un sonido similar al que hace una roca al golpear el metal -Comamos de una vez.

En menos de un segundo los tres Penumbra estaban peleando por el mejor pedazo de carne, se empujaban de una manera tan brusca que tal parecía que lo que buscaban era comerse entre ellos mismos. “Parece que les gusta jugar con la comida y tanta hambre tienen” pensó Caleb “entonces les daré algo divertido que comer”.

Caleb susurró unas palabras en lengua élfica y tan pronto como fueron pronunciadas tres pequeñas sombras surgieron de entre la penumbra para luego alejarse de él por entre las raíces de los árboles para perderse entre el campamento de aquellos abominables monstruos, Caleb sonrió, eso sería muy divertido.

-¿Qué es eso? -dijo Hegor con una pata de venado saliendo de su enorme boca.

-¿Qué…? ¡Ah! -exclamó el otro Penumbra que antes había delatado a Hegor -sabrosos ratones -agregó con entusiasmo al ver a tres pequeños roedores que los miraban con ojos inocentes.

-¡Me encantan los ratones! -dijo Ulrra girándose hacía los pequeños y grises ratones que olisqueaban el aire sin cesar -Me encanta devorarlos porque tienen una jugosas y sabrosas almas.

-¡Vamos a atraparlos! -dijo Hegor con entusiasmo.

-Si -exclamó el tercer Penumbra poniéndose de pie y tomando uno de los mazos llenos de filosas púas -Comámoslos ahora.

Caleb sonrió, los tontos habían caído en su plan. Los Penumbra empezaron a acechar a sus próximas víctimas con una agilidad poco característica en seres tan grandes como ellos, tenían expresiones realmente terroríficas, no era de extrañarse que sus presas murieran con una expresión de miedo en el rostro, pero aquellos ratones no se movieron ni un ápice simplemente se dedicaron a verlos.

Hegor fue el primero en lanzarse hacia los ratones que se escabulleron rápidamente por entre las musculosas piernas del Penumbra para luego dispersarse por todo el campamento, los otros dos penumbra se lanzaron hacia uno de los roedores que estaba sobre uno de los Penumbra que dormía en el suelo rocoso, el ratón escapó por una cola, mientras que los Penumbra no corrieron con la misma suerte y terminaron precipitándose sobre aquel penumbra haciendo que este se despertara ruidosamente, despertando a los otros dos haciendo que el lugar se llenara de molestos gritos.

Caleb se dejó caer a las raíces del árbol que usaba para esconderse, contuvo con dificultad una carcajada. Realmente era bueno sacando de sus casillas a las personas, sonrió, no estaba haciendo un mal trabajo distrayendo y molestando a esos monstruos y eso solo era el inicio de lo que sus queridos ratones les iban a hacer a esos malvados Penumbra, solo esperaba que pudiera mantener el hechizo el tiempo suficiente para que los chicos humanos encontraran lo que sea que Zane les hubiese dejado antes de que su magia se evaporara.

……………………………………….

La lava burbujeaba en la superficie, mientras poco a poco iba devorando la orilla de las delgadas rocas que flotaban sobre su espesura. Isis se las había arreglado para bajar hasta las pocas rocas que flotaban sobre la fulgurante lava. Kevin había insistido en bajar junto a ella, pero Isis se había negado a que April bajase junto con ellos, en suficientes peligros había metido ya a su amiga como para que ahora arriesgara su vida en el cráter de un volcán a punto de entrar en erupción.

Isis suspiró, era realmente sofocante el calor que despedía la lava, su carne ardía, sus ojos lagrimeaban y con cada respiración sus pulmones escocían por el terrible calor extremo. Sin duda la ropa que llevaba no estaba hecha para un lugar tan caliente como aquel, su vestido era demasiado grueso además de largo y sus zapatillas tan delgadas que no podía estar más de unos cuantos segundos en un mismo lugar o sus pies se quemaban.

Saltó hacía la última roca que la separaba del otro extremo del volcán y unas gruesas gotas de lava salpicaron su vestido, por un momento pensó que se quemaría, pero simplemente las gotas resbalaron por la negra tela hasta la roca donde emitieron un sonido silbante al carbonizarla. Isis contempló su vestido, una línea rojo brillante había quedado donde las gotas de lava se habían deslizado. Recordó que el vestido que llevaba estaba hecho de tela élfica la que no podía ser destruida excepto con magia, era un alivio que por lo menos la protegiera de la lava.

Kevin se colocó de un salto a su lado, sudaba a chorros, Isis sabía que su amigo no estaba hecho para trabajos físicos, pero aun así siempre trataba de esforzarse lo más que podía.

-La tela élfica nos protege de la lava -le informó a Kevin mientras le mostraba su vestido manchado de rojo.

-¡Era lo menos que podía hacer! -reclamó él, limpiándose el sudor de la frente -vamos Isis, busquemos lo que tengamos que buscar y larguémonos de aquí.

-Sí, tienes razón, es mejor que nos apuremos, me preocupa Caleb -dijo Isis y saltó al borde de la pared del volcán seguida por Kevin.

-Y ¿desde cuando te preocupa tanto ese elfo? -preguntó Kevin alzando una ceja.

-¡oh!, vamos Kevin ¿Qué insinúas? -contestó ella sin voltearlo a ver.

-Yo, nada -dijo Kevin en su defensa -es solo que la última vez que te preocupaste tanto por un elfo las cosas terminaron algo… extrañas…. Bueno… no más bien diferentes.

-Eso es… -Isis enmudeció cuando apreció el lugar que tenía delante, las cosas estaban tal y como las había visto en su visión, ahí estaban los grilletes y los restos de comida que apestaba el lugar y aquel revoltijo de mantas. Buscó con la vista algo que le hubiese dejado Zane, algo fuera de lo común, soltó una amarga carcajada, todo lo que estaba pasando estaba fuera de lo común. Volvió a revisar pero luego pensó que si él le hubiese dejado alguna pista la había tenido que esconder muy bien.

-Debe de haber algo ahí –le dijo Kevin mientras le señalaba la pila de basura –seguro que nadie pensaría en registrar algo tan asqueroso como eso.

-Tienes razón, además se ve que quisieron deshacerse de eso, después de todo lo dejaron muy cerca de la lava -apoyó Isis, mientras comenzaba a caminar hacia la pila de basura con Kevin a su espalda.

Isis removió algunas de las cosas en descomposición, con mucho cuidado de no quemarse con la lava, pues podía que su vestido protegiera a su cuerpo de las quemaduras, pero sus manos estaban desprotegidas. Movió los huesos de alguna ave y cáscaras de frutas pero no había nada.

-¿Qué es eso? –Preguntó Kevin señalando unas manchas rojas en la roca, Isis las siguió con la vista –creo que dice algo.

-Sí, creo que dice: 15151515 –dijo Isis al ver aquellas raras marcas rojas.

-¿Crees que esos números sean la pista? –cuestionó Kevin hincándose al lado de Isis.

-No lo creo –respondió ella al momento que tocaba aquellos números, estaban hechos de sangre seca –después de todo es una pista para mí, así que tiene que significar algo para mí, pero esos números no significan nada.

-Entonces deben significar otra cosa, 15151515 –susurró Kevin pensativo.

Isis contempló por un momento aquella cifra, Kevin tenía razón, debían significar algo, pero la cuestión era ¿Qué?, recordó sus pláticas con Zane, tal vez él comento algo que tuviera que ver con el número 15 y ella no lo recordaba, o tal vez hubiese pasado algo el día 15, o tal vez…

-¡Isis! –Exclamo ella poniéndose de pie –no dice 15151515, dice: Isis, Isis.

Un rugido la interrumpió y la lava subió unos centímetros más, el volcán estaba a punto de entrar en erupción, hubo otro rugido más y esta vez toda la basura cayó a la lava, Isis corrió hacia la orilla con la intención de salvar algo de la basura pero solo consiguió sujetar unos cuantos pegajosos huesos y otra cosa que solo logró rozar, haciendo que cambiara de dirección hacia la roca de la orilla, donde rebotó y volvió a caer a la lava. Giró sus ojos en dirección a donde había caído aquel objeto, y solo le tomó un segundo comprender lo que era, se tiró a la orilla de la roca que estaba a punto de desmoronarse dejando que la lava manchara la parte baja del estomago de su vestido, estiró su mano hasta tocar el oro elfico que hirvió contra sus dedos, sus instintos la hicieron retroceder de inmediato, pero debía alcanzarlo, volvió a estirar la mano, no podía permitir que la lava devorara aquel objeto, oyó gritos de Kevin a lo lejos, su mente estaba concentrada sólo en alcanzar la caliente pieza de oro, sintió como Kevin tiraba de sus tobillos para hacerla volver a la parte segura del volcán pero no podía alejarse, lo que se estaba hundiendo era la tiara que denominaba rey a Zane, una vez más estiró su brazo y esta vez su mano logró alcanzar la pieza, el oro silbó al quemar su piel, pero aunque su piel se carbonizara no iba a soltar la tiara, jaló con fuerza para extraerla de la lava y luego la atrajo hacia sí.

Isis se puso de pie de un brinco y antes de poder lanzar la tiara hacia la roca otro rugido la hizo perder el equilibrio, estaba por caer a la lava cuando Kevin la sujetó del brazo devolviéndole el equilibrio, cambio de mano la tiara y dio unos pasos más cerca de Kevin.

-¡Kevin, Isis, deben salir ahora! –gritó April desde arriba.

-¡Vamos! ¡Si no salimos ahora de aquí, no saldremos nunca! –le gritó Kevin a Isis para contrarrestar el abrumador sonido que provocaban los constantes rugidos del volcán.

Isis asintió, buscó el camino más fácil para salir, pero en ese momento por el humo era sumamente difícil encontrarlo y eso sin contar que la roca fundida ya había crecido unos diez centímetros. Apretó el oro entre sus manos entumecidas por el dolor, entonces recordó que llevaba su bolso colgado al hombro, metió la tiara en el bolso y con los ojos llorosos estiró sus dedos sintiendo correr la sangre que entre sus quemadas manos se sentía fría, apretó los dientes y tomando impulso saltó hacia la roca por la que habían venido, Kevin saltó detrás de ella.

Con mucho cuidado se fueron abriendo paso por entre los restos de roca hasta llegar al otro extremo donde habían bajado después de hacer milagros para no caer a la incandescente lava, a causa de los prominentes temblores que sacudían el volcán. Isis suspiró con resignación, lo peor estaba por empezar, aun tenían una ardua tarea, tenían que escalar los cinco metros de pared volcánica que los separaban del lugar donde estaba April. No habría habido problema si sus manos no hubiesen estado en carne viva, ignoró el dolor agudo en las quemaduras y volteó hacía la pared volcánica.

-Sube primero –le dijo a Kevin con un tono de valor mal fingido.

Él la miro por un momento evaluando el estado en el que se encontraba ella, aunque negó con la cabeza, empezó a escalar rápidamente con un poco de dificultad.

-Anda, no te quedes atrás –le animó él cuando ella llevaba unos pocos metros arriba y se había detenido.

Ella suspiró, era más fácil decirlo que hacerlo, pero aun así siguió con la dolorosa labor. Cuando Kevin se halló al lado de April tomó la muñeca de Isis cuidando de no lastimar sus heridas manos y la jaló hacia arriba, ella gimió de dolor, podría jurar que ahora no solo las palmas de sus manos estaban peladas hasta los huesos ahora también lo estaban sus codos, rodillas y no solo era eso, ahora sus pies se habían quemado por el rocío de lava que se había desprendido de su vestido. Suspiró con pesar, ahora solo quedaba bajar.

…………………………………….

Caleb estaba por ahogarse con su propia risa, esos tontos Penumbra seguían persiguiendo a los tres ratones que había convocado con ayuda de la magia, lo más gracioso de todo era que uno de ellos se había metido en la garganta de uno de esos horribles monstruos, Ulrra, y lo estaba estrangulando, sus compañeros gritaban tratando de sacar al ratón de la garganta del Penumbra, pero por más que trataban no podían. Por la forma en la que gritaban tal parecía que aquel sucio Penumbra era su líder y eso significaba que matarlo tenía más valor que matar a cualquier otro de los ahí presentes. Sonrió, que bueno que se le había ocurrido ese plan.

Caleb dirigió su mirada hacia el imponente volcán, se mordió el labio inferior con fuerza, desde hacia varios minutos que el volcán rugía y emitía una gran cantidad de humo negro y denso que se elevaba hacia el negro cielo. Sin poderlo evitar se estaba empezando a preocupar por los humanos, el humo cubría cualquier olor, así que podía dejar a los Penumbra e ir a buscar a los chicos antes de que el volcán entrara en erupción.

Enfocó su vista hacia el lado del volcán que podía apreciar, sus pupilar se dilataron en un abrir y cerrar de ojos volviéndose finas y alargadas dándole un toque felino. Pudo ver tres siluetas humanas que bajaban torpemente la rocosa superficie del volcán, vio la silueta que sería Kevin que traía a otra figura más, enfocó con frenesí su vista hasta contemplar, que como había predicho, Kevin bajaba del volcán con una tambaleante Isis que sujetaba por el brazo. Pudo ver manchas rojas sobre la superficie negra del vestido, tal vez sangre. Sería mejor ir hasta ellos, si encontraba a Zane y este encontraba a Isis en malas condiciones, o peor aún, la encontraba muerta sin duda su cabeza rodaría por el suelo.

Llamó su flecha y pronunció el lugar al que iría en lengua élfica y dejando un rastro de humo azul desapareció.

lunes, 17 de agosto de 2009

Emica


Es un hada mitad ninfa de bosque, es bastante mas hermosa que un hada común, Isis piensa que Emica es el ser más hermoso y frágil que haya visto. Emica tiene el cabello rubio platino largo y liso hasta los codos, usa hermosa peinetas hechas de flores que parecen de plata u oro, sujeta su cabello lo mejor que puede aunque siempre termina con rebeldes mechones escapando de su moño lo que le da a su cara una apariencia aun mas juvenil de lo que su rostro expresa, tiene unos ojos celeste y labios rosa fuerte sin llegar a rojo, la piel blanca con un ligero tono rosado en las mejillas, suele parecer una muñeca de porcelana, usa vestidos ligeros que están hechos de hojas de arboles del Mundo de la Luz que le proporcionan sus primas las Ninfas de bosque o Driadas, hilos de oro le recorren el cuerpo haciendo que brille. Es sincera, sumamente amigable y divertida.


viernes, 14 de agosto de 2009

Book II, Capítulo V, El Hechizo de Caleb


“Me fui a los bosques porque

Quería vivir intensamente

Absorber la sabia de la vida

Y desterrar todo lo que no era esencial

Para no descubrir en el momento de la muerte

Que no había vivido.”

H. D. Thoreau

Capítulo V

El Hechizo de Caleb

Isis levantó la vista hacia el cielo oscurecido del mundo nocturno, llevaban ya horas de extenuante viaje, el pálido sol, similar a una luna, estaba desapareciendo y en su lugar apareció un disco plateado que parecía humo reluciente de plata fundida. La poca luz que les había brindado aquel sol opaco les estaba abandonando, lo que hacía que aquel largo viaje a caballo fuese más difícil de lo que ya era por ese camino plagado de enormes rocas sueltas.

Caleb había insistido en tomar un camino alterno en lugar de la carretera principal por seguridad de los cinco, pues podían ser atacados por vampiros o Penumbra en cualquier momento. Pero Isis hubiera preferido pelear contra Penumbra y vampiros a la tortura que le resultaba ese camino, le dolían los muslos y la espalda, si eso sufría ella que tan solo estaba montando a los caballos, no podía imaginarse lo que estos estarían sufriendo los pobres. El camino era estrecho, por lo que tenían que ir en fila, Caleb iba al frente de Kevin y April con Isis cerrando la marcha.

Isis debía ir al final para que si había una emboscada, ella y Caleb pudieran acabar con los enemigos y proteger a los chicos con mayor facilidad. Estaban básicamente en territorios enemigos, si Zane había estado en el volcán, sus secuestradores tendrían que haber dejado trampas para evitar intrusos por lo que el avance era lento, pero era preferible lento a peligroso.

Caleb había convocado un hechizo de luz que iluminaba pobremente el camino en un tono plateado similar a aquella luna incorpórea, que aun con ayuda de aquel hechizo sólo iluminaba lo suficiente para ver lo que tenían delante, pero era todo lo que podían poner de iluminación por posibles predadores.

Para Isis el viaje se le hacía eterno, se estaba desesperando, solo ansiaba encontrar algo que le dijese donde estaba Zane, y eso lo encontraría en aquel volcán. Desde donde estaban podían ver las faldas del volcán, lo que la alentó para seguir adelante, estaba cansada y no se podía decir que la pequeña siesta que había tomado en casa de Hellen hubiese sido relajante. Su cuerpo pesaba, elevó su vista y pudo apreciar el tamaño del Volcán Deter, que aun estando a una prudencial distancia era inmenso y amenazante. No se podía imaginar lo que Zane había pasado estando dentro de ese cráter lleno de lava en ebullición. Sería mejor que se apresuraran en llegar a Deter, Isis recordó su visión y la cantidad de lava que poco a poco iba aumentando, sabía que tenía que llegar antes de que todas las pistas fueran consumidas por la brutal roca fundida.

Un sonido a su izquierda atajó su atención, volteó rápidamente y lo único que pudo ver fue una sombra de forma extraña que volaba con rapidez a unos cuantos metros sobre sus cabezas, miró hacia el frente y notó que Caleb también se había fijado en la sombra y ya tenía un arco y una aljaba llena en las manos. Ella sonrió, era de esperarse que un elfo actuara de manera tan rápida como lo había hecho Caleb aunque ella no recordaba que él llevase arco y aljaba, “magia” susurro.

-oc is ego uslorsep[i] -Dijo Caleb a Isis – cu sac bapocyes gecyere ise Lpomze, sa yo froamifoc[ii].

-Osyuosda –Contestó Isis, era una suerte que por fin hubiese aprendido a hablar la lengua elfica.

Kevin y April voltearon hacia Isis, ella les sonrió y ambos se tranquilizaron, por un momento había olvidado que sus amigos no comprendían la lengua elfica. A veces envidiaba a esos humanos que vivían en la Tierra, aquellos que solo se preocupaban por problemas comunes, en cambio ella debía preocuparse por una guerra entre los mundos mágicos, aunque la envidia se le iba tan pronto como recordaba a la persona que era dueña de sus sueños: Zane, no cambiaría nada de su pasado porque cada paso dado la había llevado a conocer a ese elfo de ojos penetrantes que se había robado su corazón.

Un graznido horrendo la trajo a la realidad, el ave infernal se había lanzado hacia ellos en un abrir y cerrar de ojos, los caballos habían tratado de oponerse pero el miedo les había ganado y se habían detenido, Caleb cargó el arco con una de las flechas del carcaj y la lanzo en cuanto tuvo en la mira a la gigantesca ave negra, sin embargo su tiro falló y tan solo rozó al ave en las alas.

Isis reunió la magia de su cuerpo en sus manos, debía ayudar a Caleb, iba a lanzar un hechizo destructor pero Caleb le advirtió que no lo hiciera, esa ave se alimentaba de energía mágica, ella maldijo por lo bajo, odiaba cuando debía pelear cuerpo a cuerpo pues no era muy buena en ese tipo de lucha. Convocó un hechizo escudo para ella y sus amigos, por lo menos debía de asegurarse que nada les pasara a Kevin y April.

Caleb desmontó ágilmente a Carly y se acercó al ave mientras le lanzaba dos flechas cargadas de un brillo verdoso pero ninguna de ellas les dio, el ave volvió a lanzarse esta vez hacia él, Caleb no hizo ningún movimiento, Isis estaba a punto de lanzar un hechizo cuando él levantó el perfecto arco tallado de alguna madera tan brillante como la plata y lo incrusto en el cuello del ave sin mucho esfuerzo, el ave emitió un infernal graznido para después ser rodeada por una energía verdosa, similar a la que había estado presente en las flechas y luego desvanecerse dejando una rastro de un polvo gris que olía a azufre.

-Continuemos nuestro camino –Dijo sonriendo Caleb mientras se sacudía el polvo de la ropa –ya estamos cerca de las faldas del volcán.

-¿Que le hiciste al ave? –Preguntó un tanto desconcertada Isis, recordaba haber visto algo similar el día en que habían peleado contra Alberich el año anterior.

-Solo purifiqué al ave –explicó tranquilamente el elfo para luego volver a montar a Carly –deberías saberlo – Isis negó con la cabeza –bueno, entonces debó suponer que Zane se limito enseñarte a usar la magia, entonces ya hallaremos tiempo para enseñarte las técnicas de pelea cuerpo a cuerpo élficas.

-Eso sería bueno –Dijo Isis sonriendo, sabía que Zane no le había enseñado eso porque dijo que la manera de pelear de una maga era usando la magia no la fuerza corporal, pero no le caería mal aprender de Caleb una o dos de esas técnicas.

Después de eso, continuaron el trayecto sin ningún contratiempo y el camino no tardó en empezar a ensancharse, las faldas del volcán les dieron la bienvenida. Caleb se detuvo bruscamente antes de salir siquiera del acantilado por el que habían venido, y desmontó de un ágil movimiento para luego voltearse hacia Isis y los demás, algo andaba mal pensó Isis pero Caleb sonrió y eso la tranquilizo.

-Será mejor dejar a los caballos aquí -dijo Caleb mientras ataba a Carly a un flaco y ennegrecido árbol -veo que hay unos Penumbra adelante, y esos demonios tiene un olfato excelente.

-Que malo eres -se quejó Carly -¡últimamente me tratas como a un simple caballo!

-No, yo te trato como a una hermosa yegua -contestó Caleb con una gran sonrisa en el rostro.

-Muy gracioso -dijo dolida Carly.

Isis sonrió, y pronto tanto ella como sus amigos imitaron la acción de Caleb y ataron cuidadosamente los caballos a sendos árboles. Dorado relinchó indignado, él también debía sentirse ofendido porque lo estaban atando, después de todo los caballos parlantes podían quedarse en el lugar que su amo les dijera e Isis no recordaba que Zane lo hubiese atado ni siquiera una vez.

-Carly, no te enojes -dijo Caleb mientras acariciaba las suaves crines de la yegua -sabes que los tenemos que atar para que cualquiera que los vea piense que son caballos comunes y corrientes.

-Lo sé -torció la yegua.

-¿Cómo es que hay Penumbra? -quiso saber April después de un inusual silencio.

-Porque los puedo ver -contestó simplemente Caleb -los elfos tenemos una excelente vista, diez veces mayor que la de los humanos, así que me fue fácil ver a esos monstruos. Ahora, yo distraeré a los Penumbra y ustedes subirán al cráter del volcán.

-¿Cómo haremos eso? -preguntó Kevin.

-Subirán con un hechizo para llegar en un segundo -dijo Caleb caminando hacia Isis, se le estaba habiendo costumbre estar junto con ella.

-¿Qué hechizo? -cuestionó ella -yo no conozco ningún hechizo de tele transporte.

-No importa, ya te lo mostraré -respondió Caleb -Es un poco complicado ¿Ya has despertado a tu arma?

-¿Arma? -repitió Isis incrédula.

-Bueno, con eso me has respondido, yo los mandaré al cráter -dijo Caleb al momento que extendía su palma y susurraba unas palabras, entonces una hermosa flecha tallada con punta de plata apareció en su mano -Cuando haya más tiempo y estemos lejos de aquí te explicare lo de las armas. Puede que este viaje sea un poco ajetreado, nunca he sido tan bueno como Zane en la magia, él sí que es un mago por excelencia.

-No importa, Pero, ¿Qué hacemos para bajar? -preguntó ágilmente April, sin duda su amiga pensaba en todo.

-He ahí el problema -dijo Caleb rascándose distraídamente la nuca -tendrán que bajar a la antigua.

-Genial -exclamó sarcástico Kevin.

-No importa, lo único que deseo es llegar lo antes posible al cráter, según mi visión la lava esta por inundar el volcán -les recordó Isis y se colocó al lado de Caleb.

-¿Ya han hecho esto antes? -cuestionó Caleb mientras estiraba la flecha delante suyo.

-Sí, Isis y yo, Zane usó el mismo hechizo para transportarnos al árbol de los mundos, pero April no -dijo Kevin parándose delante de Caleb y colocando a April a su derecha justo enfrente de Isis.

-Bueno, April, te diré que el hechizo suele ser mucho más cómodo de lo que será hoy pero… no tenemos otra opción -dijo suspirando Caleb, deposito la flecha que descansaba en su mano sobre el ennegrecido suelo, se separó un poco de ellos sólo lo suficiente como para estirar los brazos y no tocarlos -Ep mreyor[iii] -susurró y con un abrupto tirón Caleb desapareció de vista.

Isis había viajado ya demasiadas veces en ese hechizo como para contarlas, a veces Zane lo usaba para ir desde el árbol de los mundos, donde la esperaba cada vez que ella lo iba a visitar, al palacio de la luz, donde pasaba algún tiempo, para luego regresarla con el mismo hechizo cuando ella tenía que volver a casa. Isis se había acostumbrado completamente a los bruscos giros, el suave vértigo y la ligera ingravidez que provocaba el hechizo que rompía el tiempo y el espacio. Pero ahora que viajaba con el hechizo de Caleb, comprendió lo cuidadoso y delicado que era Zane con sus hechizos. Si en el hechizo de Zane se viajaba a doscientas revoluciones por segundo, con el hechizo de Caleb se viajaba a mil, y había una gran presión sobre el cuerpo, tanto que parecía que estuvieras probándote ropa dos tallas más pequeña que la que usabas.

Entre giro y giro logro ver a April y a Kevin, ellos estaban igual de incómodos con el hechizo como ella, se alegró que aquel hechizo durara poco tiempo porque si no, sin duda ella vomitaría en cualquier momento y eso de vomitar no se le daba.

Cuando sus pies tocaron tierra, Isis se sintió aliviada, pero no así sus piernas que se doblaron por la fuerza del impacto, cosa que la hizo caer de rodillas sobre una empedrada superficie haciendo que sus rodillas se magullaran, su cabeza parecía estar aun en el hechizo de Caleb pues giraba y giraba, cerró los ojos y respiró profundo tratando de desaparecer el vértigo que albergaba su cuerpo. Se puso de pie tambaleando y buscó con la vista a sus amigos.

Kevin estaba de pie junto a April que vomitaba detrás de una roca, era de esperarse, April no estaba acostumbrada a tan brusco trato, si ni siquiera Isis podía mantener su estomago estático, volteó su vista un segundo antes de ver a April para que no le diera a su estomago una idea de lo que tenia que hacer con su contenido.

-Ugh, ya se te pasara -le animó Kevin ayudándola a ponerse de pie -la primera vez siempre es así.

April sonrió sin ganas, trató de decir algo pero la nausea volvió a invadirla y tuvo que voltear de nueva hacia la roca, Kevin hizo una mueca y volvió a ayudarla a ponerse de pie, esta vez más tranquila. Isis se relajó, sus amigos estaban completos, se quedó de pie esperando a que Kevin y April llegaran a su lado y comprobó el paisaje: el calor era bastante alto comparado con el frío que había abajo pero Isis lo atribuyó fácilmente a la gran cantidad de humo que salía del volcán. Estaba de pie en una empinada pendiente, miró por encima de su hombro y vio que estaban a unos pocos metros de la orilla del cráter, era un alivio, no tendrían que caminar mucho para entrar a un seguro infierno.

-¡Eh chicos! Esto si va a ser memorable, me alegro de haber venido -dijo April cuando los tres se echaban a caminar hacia la orilla del cráter -no todos los días se entra al cráter de un volcán a punto de entrar en erupción y más aun en otro mundo.

-Eso no lo dudes, April -dijo Kevin mientras esquivaba una roca suelta -esto está mucho mejor que el año anterior.

-Aunque también más peligroso que la vez anterior, Kevin -le recordó Isis desde delante.

-Ya lo sé, pero ¡Esto es mejor, que esperar a que estalle una guerra en la que no participarás! -fue lo único que soltó el chico.

Isis los vio por unos momentos, era realmente bueno tenerlos con ella en esos momentos, tener a alguien que volvería con ella cuando la aventura terminara, alguien que le pudiera recordar que todo lo que había pasado era real, alguien en quien confiar, alguien que cuando quisiera hablar de cosas que habían pasado en su estadía en aquellos mundos no la creyera loca, y era mejor cuando ese alguien no solo era uno, sino dos buenos amigos.

Regresó su vista hacia el frente, ya se encontraban en el borde del cráter, vio bullir la lava a punto de arrasar el interior de lo que había sido la celda de Zane, quedaban muy pocas piedras en las cuales poder caminar hacia los grilletes enclavados en la pared y por lo menos unos cinco metros de duro descenso hasta el borde de la primera roca que flotaba en la lava, sin duda esa sería una difícil tarea, una tarea que no podía dejar de hacer.


[i] Oc is ego uslorsep = es un ave infernal

[ii] Cu sac bapocyes gecyere ise lpomze, sa yo froamifoc = si nos molestan bastara una flecha, no te preocupes

[iii] Ep mreyor = al cráter

lunes, 10 de agosto de 2009

Kevin Morgan

Un joven de cabello azabache liso no muy largo ni muy corto, es alto, aunque a comparación de Zane y otros elfos, parece de estatura promedio, posee ojos azul claro y tiene una piel muy blanca. Tiene 17 años igual que Isis, su cumpleaños es el 25 de abril, su signo es Tauro, es amante de la electrónica, por lo que a veces ayuda a Rafael con sus usuales softwares, pero su máxima pasión son las cámaras, él piensa que podría llegar a ser un grandioso camarógrafo, fotógrafo, o inclusive un buen director. Usa ropa un poco grande para él, pues no posee un físico del que alardear, además que le gusta ese estilo que lo hace parecer aun más desgarbado que un adolescente normal. Le tiene pánico a las enfermedades por lo cual es muy delicado con lo que como o quien está a su lado.

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He estado revisando la página estos días y parece que ya no hay muchos visitantes, con el paso del tiempo yo había pensado que el numero aumentaria, pero simplemente esta descendiendo, no hay comentarios, nisiquiera los que no comentan se dignas a dar un click en interesante, guay o cualquiera de las demas opciones, así que me gustaría saber si es que les gusta la historia, si desean que la continue, si tienen cualquier idea de lo que les gustaria agregarle, cosas que les gustaria leer.

Para mi leer y escribir es mi pasion, paso horas escribiendo, revisando, corrigiendo y a veces reescribiendo, todo eso porque me fascinan las letras, pero de vez en cuando es agradable que alguien te diga que lo estas haciendo bien, que te gusta lo que escribes, que tu historia es buena y que te gustaria leerla de inmediato, pero no hay nada de ello.....después de la saga de La Magia del Verdadero Amor tengo preparado un libro de Vampiros, si es que esta historia de hadas no les gusta desidmelo para que ya no lo siga subiendo y quizas el otro les llame mas la atencion.

Espero sus comentarios.....

viernes, 7 de agosto de 2009

Book II, Capítulo IV, Una Plática con Zane


”Lagrimas, pueden derrotar cualquier razón

Y ablandar, hasta el más difícil corazón

Transmitir, es sentimiento especial

Persuadir, porque convenciendo no tienen rival”

Kaoru Wada

Capítulo IV

Una plática con Zane

Isis se estaba desesperando, ya habían pasado dos horas desde que Hellen había salido de la casa y aunque Caleb había estado platicando con ella de algunas travesuras que solía hacerle a Hellen y a Zane, o como se había criado un elfo como él en un mundo de demonios. Pero aunque Caleb era muy amable, Isis se moría por saber de Zane, mientras más rápido lo encontrara sería mejor.

Volteó y vio a sus amigos que hacía rato que se habían quedado dormidos sobre el sillón, April sobre Kevin. Isis sabía lo difícil que era para sus amigos estar en los mundos mágicos, los seres humanos con bajos niveles de magia, solían debilitarse rápidamente por el denso ambiente mágico que era característico de ellos, y el ambiente del mundo oscuro aun estaba haciendo estragos en ella, pues era aun más denso que el del mundo de la Luz. Se sentía extrañamente cansada, sus ojos le pesaban, había algo que le decía que debía dormir, su cuerpo le estaba haciendo una mala jugada, porque ella deseaba estar despierta cuando Hellen regresara con alguna información de Zane, cualquier cosa que averiguara de él ayudaría mucho, pero su cuerpo le decía que debía dormir, era como si alguien susurrara a su oído que realmente necesitaba dormir.

Caminó de vuelta hacía el sillón en el que estaba sentado Caleb, a lo lejos oía que decía algo, pero estaba demasiado ocupada peleando contra el sueño como para entenderlo, por un momento se le hizo ver en los rasgos de Zane el rostro de Caleb y no pudo evitar que una sonrisa melancólica se formara en su rostro. Se sentó al lado de él y recostó su cabeza en el hombro de Caleb como lo había hecho semanas atrás con Zane, subió las piernas al sillón quedando recostada en el elfo, él paso su brazo por la cintura de ella atrayéndola y así quedarse dormida, por alguna razón se sentía, tan cómoda y tranquila en los brazos de Caleb.

-… Isis…Isis…-susurró una voz familiar, Isis levantó la vista, estaba sentada en una roca rodeada de lo que parecía ser lava, era un sueño, se recordó, pero era demasiado real como para serlo, entonces recordó que ya había tenido un sueño como ese el día que tuvo la visión de su profecía. El calor empezaba a sofocarla, trató de buscar al dueño de la voz pero estaba sola, se puso de pie y vio que un poco más allá habían unas rocas sobre la superficie de lava que parecían ser lo suficientemente firmes como para caminar, siguió revisando con la vista el lugar en el que se encontraba, y vio unas cadenas incrustadas en la roca, a una altura en la que podrían haber estado sujetando a un ser un tanto más alto que ella, a la derecha de las cadenas había un rollo de mantas y restos de comida putrefacta esparcida por el lugar, que empezaba a ser consumida por la creciente lava.

-Memoriza este lugar, Isis -susurró una voz a su espalda, Isis volteó rápidamente y se topó con el rostro que tanto ansiaba ver, el rostro de Zane, los ojos se le humedecieron cuando lo vio y sin esperar, se lanzó hacia él para propinarle un fuerte abrazo que tanto había esperado darle.

Las lágrimas corrieron por sus mejillas y una sonrisa se formó cuando el suave olor a canela se desprendió del cuerpo de Zane, embriagando sus sentidos. Él había levantado una de sus manos y con ella limpió las lagrimas de Isis que empezaban a mojar su hombro, ella se estremeció, nunca espero anhelar tanto la fría piel de Zane, tanto lo amaba, estar a su lado se había vuelto su adicción.

-Isis, -dijo él suavemente en su oído, y la apartó un poco de su cuerpo, solo lo necesario para poder verla a los ojos -Necesito que me escuches, tienes que memorizar este lugar, amor, no puedo decirte donde estoy porque mis captores me lo han prohibido con magia, lo que puedo hacer es darte estas visiones sólo a ti porque nuestros corazones comparten un lazo único. Escucha, me han estado moviendo desde que me atraparon, no sé cuales sean sus planes, pero tengo algunas ideas, en este lugar te he dejado una pista para que sepas el lugar en el que me encuentro ahora, no sé si me hallaré en él cuando llegues, pero es lo único que puedo hacer. No puedo decirte más Isis, pero no olvides que te amo.

Zane acortó la poca distancia que lo separaba de Isis y depositó un suave y delicado beso en los labios de Isis, un beso cargado de sentimiento, un beso que ella no dudó en corresponder, llevaba tanto tiempo ansiando probar esos labios y no tardó en envolver el cuello de Zane con sus brazos en un nuevo abrazo. Él empezó a separarse dejando cortos besos sobre los labios de ella y susurró contra ellos.

-Cuídate por favor, no me perdonaría si algo te pasara.

………………………..

Sus ojos se abrieron de improvisto, se sentía mareada y empezó a respirar fuertemente, su corazón latía a más no poder, se sentó lo más rápido que pudo, lo que alarmó a Caleb.

-Isis ¿Estás Bien? -preguntó preocupado Caleb, mientras se acomodaba en el sillón.

-Yo… -Trato de decir Isis cuando pasaba su mano por su frente, empapada de un frío sudor, respiró profundo tratando de ordenar lo que había soñado, -Zane -logró articular cuando su recuerdo le llegó a la mente.

-Sí, él está secuestrado, pero lo encontraremos -mencionó Caleb, preocupado por el estado en el que se encontraba Isis, así que se hincó frente a ella y colocó sus manos, una a cada lado de la cabeza de Isis, la bajó un poco y él se estiró ligeramente logrando que sus frentes se pegaran -esto te tranquilizara un poco.

Y tenía razón, la confusión que inundaba a Isis desapareció poco a poco, las manos de Caleb se sentían relajantes, era como si le transmitiera paz y tranquilidad a su alma intranquila, una nueva seguridad la envolvió, todo iba a estar bien. Su respiración se fue relajando al igual que el latido de su corazón, que segundos después regresó a la normalidad. Lo que había soñado volvía a su mente poco a poco, lo recordaba todo como si lo hubiese visto en un lugar lleno de una brumosa neblina, recordó el calor y el color rojo, Zane, su mente la atraía a él, debía ordenar sus ideas para contar su sueño, antes de que este se convirtiera en simple espejismo.

La puerta se abrió de improvisto haciendo que Isis diera un respingo y volteo tan rápido el rostro que su cuello dolió. Hellen entró con el mismo semblante serio con el que la había visto salir. Caleb se puso de pie con su sonrisa divertida que lo caracterizaba y camino con paso firme hacia Hellen quien volvía a mirarlo a los ojos de manera fulminante.

-¿Qué averiguaste, Hellen? -preguntó de manera casual Caleb.

-No conseguí mucho -respondió ella sin mover ni un músculo de más de su rostro pálido -Algunos Shinigami me dijeron que vieron una carroza custodiada por dos Penumbra tomar el camino hacia Deter, pero solo eso. Parece que llamas demasiado la atención Caleb.

-¿Por qué lo dices? -quiso saber él.

-Porque ya todos saben que estas aquí, y cuando digo aquí me refiero a mi casa -explicó ella con un pequeño tono molesto en la voz -sabes bien que a nosotros no nos gustan los elfos y más aún, uno con tan buen carácter.

-Lo sé -dijo divertido Caleb - pero ahora no nos interesa mis enemistades, Hellen, ahora lo importante es saber ¿Por qué llevaron a Zane hacia Deter? En ese lugar no hay nada.

-Caleb, piensa un poco más -argumentó Hellen, mientras pasaba al lado del elfo que había puesto cara de ofendido -El volcán Deter es un lugar estupendo para ocultarse por…

-¡Volcán! -soltó de improvisto Isis -eso es, era un volcán

-¿Qué…Qué Volcán? -preguntó Kevin despertando por el inesperado grito de Isis haciendo que una aun dormida April casi cayera al suelo.

-¿Qué era un Volcán? -cuestionó Hellen desorientada por el extraño comportamiento de Isis.

-Tuve una visón -respondió Isis al momento que April se frotaba los ojos -Zane… él me hablo, dijo que sus secuestradores lo estaban trasladando de un lugar a otro, no… no podía decirme donde estaba o quien era su captor porque se lo habían prohibido con magia, también dijo que en el lugar que me mostró había dejado una pista para que lo pudiéramos encontrar, y estoy segura que era el cráter de un volcán, pero hay que ir rápido porque la lava esta por destruir…

-Espera un segundo -Interrumpió Hellen a Isis - ¿Una humana teniendo visiones?, eso es muy extraño para mi gusto, explica que pasa.

-No es nada raro, viniendo de Isis, después de todo es la salvadora -dijo Kevin tímidamente.

-Exacto, además soy nieta de una vidente -Explicó Isis usando la poco calma que acababa de ganar.

-Pero, -comenzó Hellen, no se iba dar por convencida fácilmente -Por lo que dijiste debo suponer que hablaste con él, eso significa que no fue una visión.

Isis hizo una mueca de disgusto, deseaba marchar pronto de esa casa para encontrar a Zane.

-Tal vez fue una conexión -sugirió Caleb -he oído poco de ella, se hacen con un conjuro especial. Con el se pueden transmitir recuerdos, imágenes, sentimientos, olores, lo que sea, pero solo se puede hacer con una persona que sea muy cercana a tu alma o alguien que sea muy sensible a este tipo de señales.

-Eso lo explicaría -dijo April que había estado meditando toda la conversación -después de todo ese sujeto del que hablan es el novio de Isis ¿No?, no es extraño que hubiese deseado hablar con ella.

-Eso es cierto, Hellen -apoyo Caleb.

-Bien, pero eso no arregla las cosas, más bien las complica -dijo secamente Hellen, mientras se sentaba en una silla -el camino hacia Deter es muy largo y si la humana dice que está a punto de entrar en erupción no ayuda en nada.

-Entonces tenemos que irnos ahora -dijo Caleb sujetando a Isis de la mano para guiarla alegremente hacia la puerta de hierro negro que era la salida.

-Nunca cambias, Caleb -susurró Hellen sólo lo suficientemente alto para que los agudos oídos élficos Caleb lo captaran. Él sólo sonrió.

-Oigan chicos, vamos -dijo el de ojos turquesa a Kevin y April que se levantaron en seguida y caminaron hacia la puerta.

Kevin abrió la puerta de la casa de Hellen con cierta dificultad, después de todo era una puerta bastante pesada. El aire frío de exterior hizo enrojecer las pálidas mejillas de Isis, cuando ella y los otros cuatro estuvieron a fuera de la casa.

-Iré por los caballos -dijo Caleb adelantándose junto con Isis a quien aun llevaba de la mano -tú vienes conmigo ¿verdad, Isis?

-Supongo -contestó la aludida para luego alejarse de los demás.

Isis se dejo guiar por él, aun se sentía un poco aturdida, pero la presencia de Caleb le ayudaba, era extraño, pero se sentía segura en compañía de Caleb, quizás su leve parecido físico a Zane, o su alegre actitud, no lo sabía, lo que si sabía era que por el momento aquel vacío que sentía con la ausencia de Zane era llenado por la alegría y vitalidad que emanaba de Caleb, era como si él conociese lo que ella necesitaba en cada ocasión, era una mezcla del conocimiento que tenia Kevin de ella y la inteligente alegría de April. Caleb era el amigo perfecto.

Llegaron pronto al lugar donde habían dejado a los caballos, Caleb se adelantó y desató a los tres animales dándole las riendas de Dorado a Isis. Él estaba realmente callado, eso empezó preocupar a Isis. Caminaron de vuelta a casa, esta vez Isis fue la que inicio una trivial conversación con el chico, era incomodo el silencio ya que sabía que él ansiaba hablar, pero callaba porque sabía lo aturdida que estaba Isis con lo que recién había ocurrido.

La plática resultó siendo muy amena para ambos, ella hablaba de sus amigas de la cabaña, le contó lo divertidas que eran todas ella y alguna que otra travesura que habían logrado hacer en ausencia de Marry y Zane. Le contó la vez que Sefis quería saber lo que era volar, por lo que convenció a Starlyn, Emmy, Myshel, Stacy, Gloria y Holly para que la ayudaran, así subieron a un empinada montaña, que estando cerca de Sefis parecía mas un montón de tierra que una montaña, con una alas hechas de polvo de hada y hojas para que luego Starlyn y Myshel la elevaran un poco del suelo y la dejaran caer al vacío. Se suponía que las alas tenían que hacerla volar pero algo salió mal. Ese día descubrieron varias cosas, uno: las alas de polvo de hada y hojas pueden hacen volar a objetos no tan grandes. Dos: Sefis no podía volar. Tres: Caer de una montaña no es una experiencia digna de repetir. Cuatro para que Sefis estuviera en el aire un poco más de tiempo, necesitaba una montaña más alta y unas cuantas hadas más. Y la cinco más bien era un recordatorio: no estar cerca de las manos de una Sefis asustada o podría romperte el cuello.

Isis supuso que Caleb se llevaría muy bien con Sefis y Myshel. Por alguna razón hablar con Caleb era sumamente sencillo, él daba la suficiente confianza como para hablar de cualquier cosa. No podría imaginarse otra persona como él. Isis se había acostumbrado a Caleb.

Hellen, Kevin y April los encontraron antes de llegar a la casa de ella. Caleb se adelantó para entregarle las riendas del caballo a April y a Kevin y montó rápidamente a su yegua. Isis montó a Dorado y sus amigos montaron rápidamente a Ror, el momento de partir había llegado. Isis volteó a ver a Hellen, pero ella los miraba sin ninguna expresión en el rostro, era de suponerse que ella no iría con ellos.

-Bien, esto es todo lo que puedo hacer por ustedes, cuídense de los Penumbra y de los Vampiros -dijo Hellen y se volteó hacia el camino que daba a su casa.

-Hellen, -llamó Caleb -¿Segura que no quieres venir?

-Segura, recuerda que los Shinigami no nos llevamos con los elfos, y mucho menos con los humanos -respondió Hellen viéndolo por el rabillo del ojo y esta vez se permitió reír -te recuerdo que tengo una reputación que cuidar.

-Eso lo sé -dijo Caleb y su risa se ensanchó.

-Isis, -dijo Hellen antes de que ellos emprendieran su camino -Cuando encuentres a Zane dile que no se atreva a morir cuando no estoy trabajando, porque quiero ser yo la que lo acompañe en su último viaje, y dile que ha encontrado a una excelente novia, sin contar que es muy valiente, no cualquier ser se atreve a pisar el mundo oscuro.

Isis sonrió, Hellen no era mala después de todo, no había que sentir celos de ella.

-Se lo diré, Hellen, no te preocupes -Contestó feliz la castaña y esta vez su sonrisa subió a sus ojos -Gracias por todo.

-No tienes que agradecer -dijo Hellen, aun con la pequeña sonrisa en su rostro -excepto tal vez tú, Caleb.

-¿Yo? -preguntó el aludido -eres muy mala conmigo Hellen.

-No más que tú -contestó ella -Ahora largo.

-Como digas -dijo Caleb, e hizo una señal a los chicos para emprender el camino hacia el volcán -Te visitaré pronto -agregó cuando ya se alejaban.

-Espero que sí -susurró Hellen antes de volver a emprender el camino hacia su casa -Que tengan suerte.

lunes, 3 de agosto de 2009

Zane


Aquí les traigo la descripción de Zane, estuve buscando a alguien que se pareciese a mi principe de la luz pero el que más se acercó fue Gaspard, veamos que opinan ustedes, quizas sepan de alguíen que tenga el toque de Zane.

Zane, el príncipe:

Es el príncipe elfo, como primogénito de los reyes es él el que heredaría el trono elfico, algo por lo que no esta muy feliz. Posee un caballo parlante llamado Dorado, en alusión a su color de pelaje, este fue regalo de su madre, ella les regalo sendos caballos a él y a su primo Caleb. Aparenta tener entre 18 y 20 años humanos, aunque su verdadera edad son 60 años, nació un 7 de septiembre, su signo es Virgo, pero los elfos no le dan mucha importancia a la edad. No le gusta que alguien mencione su posición como príncipe de su raza y heredero del trono. Tiene un hermano menor, Alberich, con quien nunca a tenido mucho en común, todo lo contrario con su único y favorito primo, Caleb, con quien a pesar de ser completamente opuestos, tienen una relación de envidiar, se cuentan todo por lo que a veces reciben hasta dos cartas diarias el uno del otro. La Reina solía decir que eran demasiado comunicativos para ser elfos. Zane posee el cabello negro, como su madre, y ojos de un azul tan oscuro que en algunas ocasiones parece negro, su piel tan blanca como la de cualquier elfo sus rasgos son delicados sin llegar a ser femeninos, más bien le dan un aire felino propio de su raza, aunque es mas bello de cualquier otro elfo, razón por la cual tal como menciona Caleb todas las mujeres que están a su alrededor terminan enamorándose de él a pesar de ser un tempano de hielo andando, lleva consigo una espada con empuñadura de zafiro y filo de metal Shimigami que heredó de su padre, es un mago excelente y es muy hábil con las armas pero no le gusta usarlas, por lo que suele pelear solo con magia. Su faroclare es fue una de las mejores magas de la historia, la Maga Mariza, su primer amor, Rose, aunque luego se enamora perdidamente de Isis, por quien se siente sumamente atraído desde el primer momento que la ve, con ella él puede actuar libremente dejando atrás su estoica apariencia. La primera vez que Isis lo ve le llama “hombre bello”, por su apariencia de semi-dios.

(Gaspard Ulliel)
El proximo sera Kevin