domingo, 28 de febrero de 2010
Book II, Capítulo XIII, El Pacto por un Cuerpo
Todo el Universo conspira para
Ayudarte a conseguirla.”
Paulo Coelho
Capítulo XIII
El Pacto por un Cuerpo
El sol de medio día estaba a punto de iluminar la marchita habitación convertida en cárcel por un demente que soñaba con grandeza sin importarle cuánto dolor causara con conseguirla. Seis seres se movían ahora por la recién abandonada estancia. Isis suspiró antes de sentarse en el suelo cubierto de polvo de la habitación, era tiempo de descubrir el secreto del secuestro del Rey de la luz.
-“Estaré en el mundo donde nuestra historia empezó…” –Recitó lentamente Helios que estaba de pie junto a la cama viendo el escrito atentamente –esa parte es clara y ya la han encontrado: Zane está en el Mundo Humano. La siguiente línea también es fácil “Porque es el lugar donde mi corazón fue atado” se refiere a que fue el lugar donde se enamoró de Isis, ambas líneas tienen la misma respuesta.
>>Ahora la siguientes líneas son un poco confusas –continuó Helios mientras caminaba en círculos por la habitación “En un lugar donde el poder sagrado es espeso, el ritual que acabara el orden establecido será realizado”. Lo que tenemos que averiguar es eso, ¿Qué ritual podrá acabar con el orden establecido?
-Rituales de esa clase hay muchos –Mencionó Caleb distraídamente de una manera como quien conoce a la perfección ese tema.
-Sí, lo sé –Dijo Helios dirigiendo su mirada hacia el elfo –lo que tenemos que tener en cuenta es que debe de ser un ritual que reúna lo que Zane nos ha dicho: la luna llena, la fecha de Samhain, poder sagrado espeso y un cementerio.
-Me parece, Helios –Dijo Caleb –que primero deberíamos encontrar al tipo de ser que es la mente maestra de este secuestro.
-¿Por qué lo dices? –preguntó Kristal desde un rincón de la habitación.
-Porque así se nos hará más fácil identificar al ritual del que hablan –explicó Caleb sin mirar a nadie –así podremos saber en qué ambiente se crió ese ser y qué rituales pueden estar en sus manos.
-¿Y qué tipo de ser piensas que es? –Cuestionó Isis con interés, nunca había visto a Caleb tan serio, excepto la noche de la plática con Helios.
-Un Shinigami –respondió Caleb en un suspiro –el trozo de metal lo demuestra, lo que no entiendo es qué tiene que ver la corona con un Shinigami. Nosotros no tenemos Rey.
-¿Nosotros? –Repitió Kevin que acababa de sentarse junto a Isis –Que yo recuerde tú eres un elfo.
-Soy un hibrido mitad doble –dijo Caleb mientras se pasaba las manos con pesadez por el enredado cabello –mi padre era un hibrido entre Shinigami y elfo, mi madre era una princesa élfica. Aunque mi apariencia sea más de elfo que de Shinigami, no puedo desprenderme de mi sangre de ángel de la muerte, por eso puedo decir con certeza de que el metal que dejó Zane junto a la clave, es parte de un arma Shinigami.
Helios lo miró con atención por unos segundos antes de hablar –Tú que vives en el Mundo Oscuro, ¿Has oído algo a cerca de una posible conspiración contra los elfos de parte de los Shinigami?
-Nada –Contestó Caleb, esta vez sosteniéndole la mirada a Helios –inclusive antes de partir del Mundo Oscuro recibimos ayuda de una Shinigami, Hellen. Y si los Shinigami están detrás de esto, seguro que Hellen lo sabría, después de todo ella es la hija del Comandante y me lo habría dicho, después de todo ella le tiene mucho cariño a Zane.
-Entonces, quizás sea otra criatura –argumentó Isis –Quizás un Penumbra, recuerden que habían unos Penumbra en las faldas del volcán Deter.
-Los Penumbra son demasiado torpes como para planear algo tan elaborado como esto, Isis –Dijo Kristal mientras caminaba hacia Helios –Además si mal no recuerdo, ninguna otra criatura aparte de los Shinigami puede empuñar un arma hecha de ese tipo de material aunque la base sea de madera o de oro.
-Sí, y los Shinigami somos los únicos que sabemos cómo se elabora ese material, y un arma hecha por nosotros no se vende –Agregó Caleb a la información de Kristal –Si por alguna razón alguna criatura se hiciera de un arma nuestra no podría herir a nadie ni siquiera podría hacerle un moretón, sólo un Shinigami y los altos Lores tienen el aura necesaria para activar nuestras armas.
-Entonces estamos de acuerdo con que el secuestrador es un Shinigami –Dijo Helios después de que Caleb terminara de hablar –Pero Zane mencionó que la corona y esta pista tendrían relación, pero un Shinigami Rey no existe.
-Zane dejó como pista su corona –susurró Isis sin dirigirse a nadie en especial –él uso esa corona con el propósito de probar que cosas malas también pueden ser renovadas, porque esa corona fue la misma que uso Alberich cuando inicio la guerra, la corona simbolizaba a Alberich.
-Debe de haber una conexión –Dijo April viendo a su amiga –una conexión entre ese tal Alberich y los Shinigami, tal vez él los tenga controlados.
-No lo creo, si los tuviera controlados ellos tendrían la marca en la frente desde que fue efectuado el secuestro –Dijo Caleb a la humana –y cuando estuvimos ahí ninguno de ellos tenía la marca.
-Espera, el hechizo que uso Alberich el año anterior fue un hechizo prohibido de los Shinigami –Comentó Helios mientras caminaba disminuyendo su velocidad hasta detenerse –Ese hechizo era en realidad un ritual sacrificio, pero…
-Pero solo los Shinigami pueden hacer sus hechizos, para otro ser ese trabajo sería imposible…-Continuó Caleb al momento que una misteriosa sonrisa aparecía en su rostro –Ese sacrificio consistía en dar un cuerpo de un Ángel de la muerte, pero los Shinigami raras veces mueren y no pueden ser matados con cualquier arma, por eso…
-El que desea realizar el ritual debe dar su cuerpo –Dijo Helios acompañando la sonrisa de Caleb.
-¿Su cuerpo? –preguntó Kristal viendo un tanto preocupada a Helios –pero eso significaría que ese ser debía morir y con eso no ganaría nada.
-El hechizo solo pide el cuerpo no el alma –explicó Caleb –debes recordar, Kristal, que estos cuerpos sólo son contenedores para el alma, y en los Shinigami es relativamente fácil que sus almas puedan abandonar sus cuerpos.
-Así que el Shinigami que está detrás de esto, debió haber abandonado su cuerpo y haber poseído a alguien que tuviera cierto poder en los Mundos –Concluyó Helios viendo con atención la clave que Zane había dejado –así poder hacer el ritual usando como sacrificio su cuerpo original y así obtener el control de los Mundos sin que nadie sospechara, mientras el hechizo se expandía por todos los mundos. Y el ser que casa en este rompecabezas es…
-¡Alberich! –Exclamó Isis poniéndose de pie de un salto –Alberich fue el ser poseído por ese Shinigami, eso explicaría la actitud tan contrariada que adquirió poco tiempo antes de asumir el trono élfico. Entonces Zane tendría razón, su hermano no era el culpable de todo ese desastre, el culpable era ese ser que lo había poseído.
-Pero entonces ¿Cuál es el ritual en el que usarán a Zane como sacrificio? –preguntó April regresando a todos al tema principal.
-A eso iba –Contestó Helios mientras su sonrisa se ensanchaba más –considerando que el secuestrador es un Shinigami sin cuerpo y las piezas necesarias para el ritual, yo diría que desean realizar un hechizo para recuperar el cuerpo perdido.
-Tienes razón –coincidió Caleb –ese hechizo necesita ser realizado en tierra sagrada, pero no cualquier tierra sagrada, una tierra que complemente las necesidades del hechicero: él necesita un cuerpo, la tierra debe de tener cuerpos, eso nos da como resultado un cementerio.
-El hechizo también especifica que debe ser realizado en el equinoccio más exacto del año –Dijo Helios, para luego sentarse en una de las esquinas de la base de madera de la cama y contemplar a todos con una expresión un tanto cansada en el rostro –ese equinoccio es el de Samhain, es el único equinoccio que se da al mismo tiempo en todos los Mundos mágicos. Y que mejor mundo para llevar a cabo este hechizo prohibido que en la Tierra donde sus suelos están saturados de muertos, y en el equinoccio que ellos llaman Halloween, es cuando las barreras que dividen ese mundo de los demás son tan débiles que hasta el aire es capaz de atravesarlas, además esa misma noche abra luna llena
-Ahora nos falta saber en qué cementerio se hará el ritual –Dijo Isis con el corazón lleno de entusiasmo, pronto encontrarían a Zane, eso no había duda.
-Eso no es tan difícil de saber –Contestó Helios, mientras rebuscaba en la bolsa de su abrigo el libro de mano que había guardo en él antes de salir de la casa –No creo que sus captores hayan llevado a Zane a un lugar demasiado alejado del árbol de los mundos, moverse en el mundo humano es mucho más difícil que en cualquier otro mundo para los seres mágicos, además, mientras más alejados estén del árbol de los mundos, menos efectivo se vuelve el hechizo por las barreras anti-mágicas de la Tierra, y en el área cercana al árbol de los mundos sólo hay un cementerio que está establecido en tierra sagrada, el cementerio de Santa Ester –agregó mientras revisaba el nombre del cementerio en las hojas del libro.
-Entonces tenemos que ir a ese cementerio la noche de Samhain para poder rescatar a Zane –Dijo Caleb mientras caminaba hacia la puerta –Será mejor que avisemos a los gobernantes de lo que hemos encontrado y marchemos de inmediato hacia el Mundo de la Tierra.
-Es lo mejor que pueden hacer –Dijo Helios hacia los tres humanos –Hasta aquí ha llegado la ayuda que yo podía darles, de ahora en adelante la búsqueda de Zane vuelve a quedar solo en sus manos, ya que los asuntos internos de los mundos no me interesan. Así que este es el adiós.
-Preferiría que fuera un hasta pronto –Dijo Isis sonriendo, desde que Helios había aceptado ayudarlos sabía que él no los ayudaría fuera de su territorio y el Mundo humano claramente estaba lejos de su territorio no establecido. Aunque había dicho hasta pronto sabía que si aceptaba no volver a ver a Zane esa sería la última vez que vería a Helios y a Kristal –Gracias por toda la ayuda que nos brindaron, atesoraré todos los recuerdos de esta visita al Mundo del Aire, en especial las sonrisas –agregó viendo a Kristal que aunque la miraba con una sonrisa había cierta tristeza en su mirada.
-Yo también las guardaré en mi memoria –respondió Kristal con una sonrisa alegre y vivaz como tanto la caracterizaban –ahora no sigan perdiendo el tiempo y vayan a tu mundo, deben ver el lugar para poder hacer un buen plan.
-Lo sé, así que adiós –Dijo Isis, entonces camino hacia Kristal y le dio un fraternal abrazo, después se encaminó hacia Helios y beso rápidamente la mejilla del Lord para luego salir rápidamente de la habitación, ella no era muy buena con las despedidas.
Kevin y April la alcanzaron segundos después y montaron sus respectivos pegasos, Caleb los miró con una suave sonrisa, ambos chicos estaban felices, y no era para menos, iban a volver al mundo al que pertenecían, un mundo donde podían demostrar lo que en realidad sabían, en la Tierra ellos serían los guías.
-¿Vendrás con nosotros? –Preguntó April a Caleb alegremente.
-Claro que sí, no podría dejar que se encargaran de todo ustedes –Contestó Caleb un poco distraído aunque con una sonrisa tan propia de él, parecía meditar algo profundamente –Partamos ya.
Con un movimiento de cabeza los tres humanos asintieron a la orden de Caleb y segundos después los cuatro Pegasos en los cuales montaban se abrieron paso por el reluciente cielo, dejando atrás la casa de la última visión que Zane le había mostrado a Isis hacia el último lugar donde llevarían a cabo la búsqueda de Zane, el mundo que desde el principio fue el menos esperado para encontrarlo, el Mundo de la Tierra.
Isis inhaló el dulce viento del Aire, algo en su interior le decía que pronto volvería a ver a su amado elfo, esta vez ella tenía la ventaja del conocimiento del mundo, y eso la hacía sentir segura, el problema se hallaba en qué lugar ocuparían cuando llegaran a su mundo, después de todo, ella había partido de La Tierra el 29 de octubre, el mismo día en el que regresaría, eso les dejaba dos días de estancia en La Tierra. Necesitaban un lugar en donde quedarse y tenía la certeza que ubicarse en la pequeña habitación que compartía con April en la universidad no sería buena idea tomando en cuenta que los hombres no podían entrar a la estancia de las mujeres, y dejar que Caleb fuera a la habitación que Kevin compartía con otro chico llamado Stuart, que tenía fama de genio, no sería buena idea, pues la presencia de Caleb traería demasiadas preguntas de parte de Stuart y terminaría por descubrir que Caleb no era precisamente humano.
El otro lugar que le quedaba era su casa, considerando que era viernes, llegar a casa no traería muchas preguntas, además sus padres solían celebrar Halloween, así que la visita de otro amigo no traería muchas sospechas, Isis diría que lo había llevado para que celebraran juntos Halloween y esperaba que su querida madre no iniciara a interrogar a Caleb sobre si creía o no en la magia, o qué opinaba sobre los diferentes tipos de mitología, después de todo su madre era profesora de mitología y le encantaba hablar del tema, una sonrisa se formó en los labios de Isis, su madre y Caleb se llevarían muy bien.
Entonces estaba decidido, irían a su casa para planear la estrategia con la que rescatarían a Zane en el jeep de Kevin, que se había quedado a la orilla de la carretera, o por lo menos esperaba que se encontrara ahí. El sonido de los cascos de los caballos topando contra el suelo la trajo de vuelta de su meditación. El inmenso árbol de los mundos se encontraba delante de ella, desmontó del Pegaso al igual que sus amigos y caminó hacia el árbol, sin poderlo evitar los recuerdos de la primera vez que miró aquel árbol la golpearon, ahora se encontraba dando lo que quizás sería la última vista que tendría del árbol mágico.
Después de un casi imperceptible suspiro sacó el botecito de diamante elaborado por las hadas lleno de Forisen de Tierra, y sin mucho pensarlo soltó algunas gotas del liquido sobre las inmensas raíces del árbol de los mundos, que no tardó en reaccionar ante la sustancia mágica dándole paso al delicado arco, que daba hacia su mundo.
-Esta será la primera vez que vaya al mundo humano –dijo alegremente Caleb a los chicos al ver el claro mágico del otro lado del arco.
domingo, 21 de febrero de 2010
Book II, Capítulo XII, La Señal de un Molino
En ser responsables del bienestar
De aquellos que dependen de ti”
Chistopher Paolini
Capítulo XII
La Señal de un Molino
Isis giró por decima vez la taza de café que sostenía en sus manos, estaba exhausta, no había dormido nada en toda la noche, pero estaba segura que aunque no hubiera estado hablando con Helios y Caleb no hubiera podido dormir en toda la noche por la preocupación que sentía por Zane.
Los rayos del naciente sol se colaban por la ventana en donde ella tenía recostada la cabeza tratando de enfriar con el cristal la reciente jaqueca que la afectaba. Había narrado ya innumerables veces la nueva visión de Zane y eso la empezaba a hartar.
-Una vez más por favor –pidió Helios que estaba sentado en un mullido sillón con una mesa al frente en donde descansaba la esfera de cristal con el mapa tridimensional girando al compás de los movimientos manuales de él.
Isis repitió monótonamente la narración de su visión tratando de no omitir ninguna parte, estaba cansada pero a la vez emocionada por encontrar el lugar en donde Zane había estado cautivo. Al principio había estado desesperada por ponerse en movimiento y encontrar a Zane, quería salir inmediatamente de aquella casa flotante, volando en un Pegaso y buscar a diestra y siniestra a Zane costara lo que costara, pero después se había dado cuenta de su error, no podía actuar tan infantilmente, primero tenía que saber la ubicación del lugar y después planear una estrategia de búsqueda, sabía bien que en esta ocasión Zane debía de haber escondido muy bien las pistas.
-No logro encontrar la casa que describes –dijo Helios mientras movía sus manos de manera circular –el problema se basa que la mayoría de casas de este mundo son como la casa que viste, que sea blanca disminuye nuestra opciones en un 10% pero es lo único, muchos en este mundo viven construyendo casas para luego desocuparlas y mudarse a otras así que debe de haber un promedio de 25% de casas vacías, eso no nos deja muy pocas oportunidades. Debe de haber algo más que nos haga encontrar esa casa.
-No recuerdo nada más –susurró Isis contra el frío cristal –pero me gustaría hacerlo, deseo encontrar a Zane con toda mi alma.
-Entonces recuerda –le dijo Helios poniéndose de pie y caminando hacia ella –Estoy seguro que Zane debió mostrarte la clave para encontrar ese lugar.
-¡Pero ya te he contado todo lo que vi! -Exclamó desesperada Isis poniéndose de pie de repente –tenemos que encontrarlo pronto, ¡Él se está muriendo!
-No podemos hacer nada más que esto para poder encontrarlo –Explicó Helios mientras se frotaba las sienes. Sabía que aquella chica tenía razón al estar tan preocupada, después de todo, la vida que estaba en juego era la de su verdadero amor, pero para poder salvarlo primero debían encontrar la pista que él les había dejado, con ella podrían deducir en qué mundo se hallaba y eso les facilitaría la búsqueda, lo difícil era que ahora tenían un límite de tiempo, la próxima noche de luna llena.
-Tranquilízate, Isis, no ganas nada al enojarte –le dijo Caleb a la chica –solo tratamos de encontrar el lugar con total certeza. La visión que te mostró mi primo esta vez no es tan fácil de encontrar como la del volcán, así que tendrás que tener paciencia.
-Ya no me queda más paciencia, Caleb –susurró Isis antes de dejarse caer en la silla donde había estado sentada.
-Dependiendo el mundo donde se encuentre es el tiempo que tenemos para encontrarlo, por eso es tan indispensable encontrar esa pista y saber en qué mundo está, porque en algunos mundos la próxima luna llena podría ser mañana o en una semana –explicó Helios mientras caminaba hacia el sillón al frente de la esfera de cristal.
-Entiendo, pero no se cual podría ser la pista –Dijo Isis al borde de las lagrimas, estaba enojada con ella misma al no encontrar algo tan simple como aquello.
Isis respiró profundo y contempló el paisaje dorado a través de la ventana, deseaba encontrar a Zane cuanto antes. Su desesperación la estaba haciendo actuar de manera tonta y si se dejaba dominar por aquel sentimiento solo conseguiría perjudicar más a Zane, debía pensar. Helios tenía razón, Zane debió haberle mostrado la clave para encontrar aquella casa, pero en esos momentos había estado tan encimada en sus sentimientos que había olvidado prestar atención en los detalles, respiró profundo y volvió a revisar sus recuerdos.
Recordó a Zane recostado en el alfeizar de la ventana, luego la vista de la ventana, ¡eso debía ser! La clave estaba en la vista de la ventana. Pero ya había descrito a Helios lo que veía y no había encontrado nada interesante en ello, lo único era el color de la casa. ¡Debía de haber algo más! Algo en lo que no hubiese puesto atención antes, pero qué era eso, no podía recordar, lo único eran las estancias de color blanco reluciente, el molino y el lejano contorno del palacio, sólo eso. Pero Helios no había encontrado nada que pudiese ayudar en la búsqueda, tal como había dicho había cientos de casas blancas y la mayoría de ellas estaban construidas a los alrededores del palacio del Aire, pero él no había mencionado… ¡el molino! ¡La señal era el molino!
-¡Había un molino! –Dijo Isis con una sonrisa en el rostro, había encontrado la pista que estaba buscando –al lado de la casa había un molino.
-¿Molino? –Preguntó Helios al momento que una sonrisa de medio lado se formaba en su rostro –eso sí que ayuda, niña, solo hay tres molinos en los alrededores del palacio del Aire –agregó mientras volvía a mover rápidamente sus manos haciendo que el mapa en el interior de la esfera de cristal también se moviera - ¿recuerdas de qué color era?
-Sí, era rojo –dijo segura Isis mientras su sonrisa se ensanchaba –estaba justo a la izquierda de la casa central.
-Eso nos deja con dos opciones, veamos… casas blancas… –mencionó Helios distraídamente mientras miraba con atención el interior de la esfera en la que apareció en su interior una casa de tres partes con un molino rojo al lado derecho.
-¡Es esa! –Exclamó Isis en cuanto contempló con atención la casa –estoy segura, Helios, esa es la casa de la visión.
-Pero el molino de esa casa está del lado derecho –Apuntó Caleb al fijarse en la imagen de la casa que recién había aparecido dentro de la esfera de cristal.
-Eso es porque Isis vio el molino desde dentro de la casa, lo que lo hace estar del lado izquierdo, pero vista de frente el molino esta del lado derecho –explicó Helios mirando con atención la casa de tres estancias blanco reluciente -¿Hay algo que te haga dudar de que es la casa, Isis?
-No, no hay nada, estoy segura que esa es la casa –Aseguró la castaña viendo a los ojos al Lord.
-Bien, esa casa queda a dos horas de aquí –dijo Helios mientras hacía girar la réplica de la casa en el interior de la esfera –será mejor que nos dividamos en dos grupos, serán de tres ya que Sefis y Myshel aun no regresan, cada grupo llegara por un lado distinto para evitar cualquier trampa.
Nadie dijo nada, Isis se limitó a hacer un gesto de aprobación con la cabeza, no le importaba como se dividirían los grupos, a ella le importaba partir de inmediato para encontrar a la pista que Zane les había dejado para poder rescatarlo cuanto antes. Un silencio se apoderó del lugar tan rápido que ni Helios mismo se dio cuenta de el hasta que los pasos de Caleb resonaron en la habitación.
-Divide los grupos, Helios –Mencionó Caleb mientras abría la puerta hacia el exterior –yo iré por los demás para poder salir lo antes posible de aquí.
-Me parece buena idea, Caleb –respondió Helios, segundos después la puerta se cerró a espaldas del elfo, Helios giró su vista hacia Isis –Tú iras con la humana y con Caleb, Kristal, el humano y yo seremos el otro grupo, de esa manera igualaremos fuerzas.
-Bien, pero marchemos ya –Dijo Isis con un deje de desesperación en la voz.
Helios sonrió –Eres valiente, Isis, pero esa valentía puede ser tú perdición, a veces el miedo es nuestro mejor aliado para salvarnos la vida, recuerda que vamos a terreno enemigo, así que tenemos que ir con calma.
Isis bajó la vista, Helios tenía razón, de nuevo se estaba dejando dominar por las emociones, tenía que saber controlarse, entonces lo comprendió, la noche en la que habían llegado a esa casa, Helios le había dicho a Isis que toda aventura tenía su propósito, toda aventura había sido escrita desde el inicio por el creador para darnos una enseñanza que sólo la experiencia podía dar y la enseñanza de este viaje era algo tan esencial: control.
Oyó pasos que se acercaban por el pasillo antes de que la puerta se abriera, Kristal estaba entrando con una jarilla de café en la mano, vio a Helios y luego a Isis antes de dejar la jarilla en una mesita que estaba en la esquina de la habitación donde Helios tenia colocados varios papeles.
-Encontré a Caleb en el camino hacia aquí, y me dijo que ya han encontrado el lugar donde Zane ha dejado la pista –dijo Kristal para después dejarse caer en un pequeño banco, ella también debía de estar agotada, había estado toda la noche despierta en la cocina pues había dicho que ellos eran los únicos capaces de resolver la visión aunque procuraba llegar frecuentemente al estudio para estar informada.
-Sí, ahora solo es cuestión de ir por ella –Dijo Helios sonriendo a la joven ángel.
…………………………….
-¿Cuánto falta para llegar? –Preguntó ansiosa April desde el Pegaso a la derecha de Isis.
-Falta muy poco, April –Contestó pacientemente Caleb por quinta vez en esa hora aunque no siempre era ella la que hacia esa pregunta.
Él sabía que las chicas tenían razón al estar desesperadas por llegar, después de todo iban hacia el lugar donde Zane había dejado una clave importante para resolver el enigma de su secuestro. Estaba un poco nervioso por saber lo que su primo había dejado para ellos y en cuanto vio la casa a lo lejos los nervios aumentaron, aunque ahora no sabía si era por encontrar una pista que no supieran descifrar, ó si era por el miedo de encontrar una trampa mortal.
Isis fue la primera en aterrizar en la suave superficie de la nube de la entrada de la casa principal, Caleb y April no tardaron en imitarla para luego desmontar de los Pegasos. Caleb se adelantó y abrió la puerta principal con cuidado, teniendo los sentidos totalmente alertas por si ocurría cualquier cosa, pero no pasó nada, la habitación donde Isis había hablado con Zane estaba de la misma manera como había estado en su visión: vacía. Los tres recorrieron cuarto por cuarto buscando alguna irregularidad pero sus esperanzas bajaron cuando encontraron cuatro de los cinco cuartos vacíos.
Isis fue la primera en entrar al quinto cuarto, giró los ojos por la habitación y lo único que encontró fue una maltrecha cama de madera con un sucio colchón, no había nada. Suspiró desconsolada y se sentó en el colchón, ¿A caso se había equivocado de casa?, sí debía de ser eso, porque esa casa estaba vacía, pero todo estaba igual a como lo había visto en la visión, lo único que faltaba era la pista. Pasó su mano distraídamente por el colchón y volvió e inhaló fuerte, el olor a polvo le hizo arrugar la nariz, tal vez la clave estuviese en alguna de las dos estancias. Estaba por ponerse de pie cuando su mano rozó algo húmedo, miró el lugar donde estaba apoyada su mano izquierda y vio pequeñas manchas de sangre élfica, estaba en el cuarto que debía de haber sido la prisión de Zane.
-¡Chicos encontré algo! –Gritó Isis a los demás, que no tardaron mucho en llegar a la habitación.
-¿Qué has encontrado? –Preguntó Caleb con una sonrisa en el rostro.
-Mira –le dijo Isis mostrándole sus manos llenas de pequeñas manchas de sangre élfica con una tranquilidad que le asustó por unos segundos –creo que es sangre de Zane, pero no me parece que haya alguna pista en esta habitación.
-Tal vez...debajo del colchón –Dijo April después de ver la habitación por unos segundos –bueno es donde yo suelo ocultar cosas que no me gustaría que vieran –agregó tímidamente al recibir la mirada de Isis y Caleb.
-Cuando regresemos a casa recuérdame registrar tu colchón, April –dijo Isis burlescamente para luego ponerse de pie y voltear el colchón con un ligero temblor de manos, lo que encontrara debajo de ese colchón, normaría la continuación de su búsqueda.
Los ojos de Isis se abrieron de sorpresa, en efecto, debajo del colchón estaba la pista que habían estado buscando. La clave para encontrar a Zane estaba tallada en la base de madera de la cama y justo al lado del escrito estaba un trozo de metal con el que había sido escrita la clave, esta decía:
Estaré en el mundo donde nuestra historia empezó
Porque es el lugar donde mi corazón fue atado
En un lugar donde el poder sagrado es espeso
El ritual que acabara el orden establecido será realizado
Cuando la luna llena este brillando en la noche de Samhain
Me encontraré en el último lugar donde moran los cuerpos vivos
Mi alma y sangre sellaran el pacto de un cuerpo perdido
-“El mundo donde nuestra historia empezó” –Leyó April lentamente -¿En qué mundo conociste a Zane? –preguntó luego.
-En el…mundo humano –susurró Isis distraídamente sin apartar su vista de la pista que había dejado Zane en ese lugar –pero ¿En qué parte de mi mundo?
-“En el último lugar donde moran los cuerpos vivos” –Dijo Caleb después de un suspiro.
-Pero no se qué lugar puede ser ese –respondió Isis, sus temores se estaban volviendo realidad, no sabía cómo descifrar la pista.
-Oye, Isis tranquila –La apoyó April mientras colocaba su mano en el hombro de la castaña en señal de comprensión – ¿“el último lugar donde moran los cuerpos vivos”? para mi ese sería el cementerio.
-¡Tienes Razón! –Exclamó Isis un poco más animada para luego seguir hablando con un tono más apagado y sarcástico –un cementerio en el mundo Humano, ¡hay cientos de cementerios en el mundo humano!
-Pero estoy seguro que no todos los cementerios humanos tienen un ambiente de maldad expreso –Dijo Caleb con su usual sonrisa en el rostro.
-¿Pero cómo encontrarlo? –preguntó Isis volteando a ver al elfo.
-Es sencillo, pero para eso necesitaremos la ayuda de Helios –aseguró Caleb para luego girar su vista hacia el trozo de metal depositado al final del escrito.
-Un trozo de metal –dijo Isis al seguir la mirada de Caleb –no es nada que pueda ayudarnos mi mundo esta lleno de metal –agregó para luego intentar tomar el trozo de metal.
-¡No lo toques! –Exclamó Caleb evitando así que la chica tomara el trozo de metal y volteara rápidamente a ver al joven elfo –ese no es cualquier metal, es el metal que utilizan los Shinigami para forjar sus armas, no debes tocarlo.
-¿Por qué no? –Preguntó curiosa April al ver el simple trozo de metal de filo rojizo sobre la madera.
-Porque ese metal está hecho para absorber las almas que lo toquen, en especial las de los humanos, pero las de los elfos les ponen cierta resistencia, aunque… una herida hecha por este metal en los elfos no se sana tan rápido como cualquier otra –informó él comenzando a caminar hacia la ventana –Helios y los demás ya están aquí, será mejor continuar esta plática cuando él mire la pista.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Book II, Capítulo XI, La Celda Oscura
"La grandeza inspira envidia,
La envidia engendra rencor
y el rencor genera odio
A veces la indiferencia y la frialdad
hacen más daño que la averción declarada"
J.K. Rowling
Capítulo XI
La Celda Oscura
Abrió los ojos con pesadez, la magia que le había costado días en juntar se había acabado minutos después de invocarla, pero era de esperarse no podía desear mucho del deplorable estado en el que se encontraba y más porque su celda estaba rodeada de hechizos que le prohibían hacer magia, más bien debería estar orgulloso de poder hacer algo de magia, miró su celda, su cárcel era esa habitación oscura donde a penas la luz de la bella luna de que era dueño ese mundo podía entrar. Se sentó con dificultad en la cama, la herida de su hombro lo estaba matando, la puerta de su celda se abrió segundos después, un Penumbra entró con una bandeja que debía ser su cena. No podía evitar sentirse asqueado, aunque no sabía si era la repugnante apariencia de aquel ser o lo detestable que era la comida que le daban, después de todo era un elfo, amaba la belleza y la perfección.
-Aquí tiene su cena, mi rey –dijo sarcástico el Penumbra haciendo una torpe reverencia que hizo derramar un buen tanto del liquido que había en el vaso sobre el azafate.
-Gracias –contestó Zane recibiendo el azafate de las deformes manos del ser.
El Penumbra no dijo nada, aunque hizo un mohín de asco, Zane sonrió, sabía muy bien que aquellos seres odiaban la cortesía. El Penumbra salió de la habitación y otra vez volvió a quedarse solo, dejó el azafate en el suelo junto a la cama, no tenía ganas de comer algo como eso, su cuerpo estaba un tanto entumecido y eso lo ayudaba a seguir moviéndose, estiró sus brazos sobre su cabeza y su rostro se turbó de dolor ante la acción que no había resultado agradable, las heridas de su espalda que se habían vuelto abrir. Haló la silla que estaba a los pies de la cama hacia la pared de la derecha y se subió en ella para poder alcanzar la minúscula ventana que se encontraba en el lugar, miró a través de ella y se fijó en la luna, era menguante, faltaba muy poco para que el destino de su vida fuera decidido.
Jamás pensó que su destino se encontraría en manos de su hermano, no, no era su hermano, era solo otra bestia que se había apoderado de la frágil alma de su hermano, ¡¿Cómo no se había dado cuenta antes de eso?! ¿Por qué no había confiado más en él cuando pidió su ayuda? Pero ahora ya no valía la pena hacerse esas preguntas, ahora lo único que podía desear era que Isis descifrara las pistas e ideara un plan para vencer a sus captores y liberarlo.
El sonido de pasos lo trajo a la realidad, alguien caminaba hacia su celda, se bajó de la silla y la volvió a colocar en su lugar lo más rápido que pudo antes de que la puerta se volviera a abrir y diera paso a la mente maestra detrás de su secuestro, al ser que desde hacía más de un año traía desgracias a los mundos mágicos, Alberich.
-¿Qué haces aquí? –Preguntó despectivamente Zane al sentarse en la cama –si tengo que estar atrapado en este inmundo lugar prefiero estar sin tu compañía.
Alberich sonrió con demencia reflejada en el rostro, caminó por la habitación revisando con la vista cada rincón como si fuese la primera vez que entraba a ese lugar y luego volteó hacia Zane aun con esa demencial sonrisa surcando su rostro.
-Oye, tú no puedes exigir nada, recuerda que eres nuestro prisionero, hermano –dijo lentamente Alberich disfrutando de cada sílaba.
-¡Tú no eres mi hermano! –Exclamó Zane con el tono aun poco más fuerte que el de costumbre mientras el labio inferior le temblaba por la rabia –fui un estúpido al no darme cuenta antes de que eras un demonio, que se había aprovechado de la fragilidad mental de Alberich para poseerlo.
-No debes culparte, Zane, -dijo despreocupadamente Alberich mientras jalaba la silla en la que antes había estado Zane, hasta colocarla delante del elfo –Todos los elfos confían ciegamente los unos en los otros porque piensan que son la raza perfecta. ¡Ni siquiera tu Madre se dio cuenta de que su querido hijo estaba siendo poseído! Ja ella solo pensó que Alberich estaba actuando extraño porque estaba preocupado por la salud de su padre, ¡Todos lo pensaron! Y así me dejaron tomar el control de su tonta raza elfica, cuando tú los abandonaste.
-Pero ahora no podrás hacer lo mismo, ahora todos saben que eres un farsante –le recordó Zane aun más molesto que antes, él reconocía su estupidez al haberse dejado engañar por la apariencia, y que esa criatura se lo recordara le irritaba –No podrás volver a usar ese truco.
-Esta vez no necesitaré de ningún truco, -Dijo el demonio en el cuerpo de Alberich elevando los brazos - esta vez yo, Roren, me hare del poder del mundo de la luz con mi propia fuerza y esta vez sin usar un tonto disfraz como lo es el cuerpo de tú hermano, gracias a ti.
-¡Maldito! –gritó Zane antes de propinarle un golpe en el rostro a Roren lo que hizo que este cayera de la silla, Zane estuvo de pie un rato sujetándose con fuerza el hombro herido mientras el otro se ponía de pie y estallaba en risas limpiándose el hilo de sangre que manaba de la comisura de sus labios.
-Parece que aun te quedan demasiadas fuerzas, Rey –dijo burlescamente Roren –haré que mis Penumbra se encarguen de eso pronto.
-No puedes matarme, por lo menos no si quieres llevar a cabo tu estúpido ritual –contestó Zane con desdén.
-No, no puedo matarte, pero hay cosas peores que la muerte, Zane, -dijo Roren mostrándole los dientes a Zane con una mueca de odio contenido- y yo me encargaré de que las vivas antes de convertirte en el sacrificio para que pueda recuperar mi antiguo cuerpo.
-Si has tenido el cuerpo de Alberich desde hace más de un año ¿Por qué no lo usaste a él como sacrificio?, después de todo él también es parte de la familia real –Preguntó Zane de la manera más calmada que pudo hallar, enojarse con un ser como Roren no daría ningún resultado.
-Porque tu hermano no era hábil en la magia, lo que tú haces muy bien –respondió el ser en el cuerpo de Alberich -el hechizo exige claramente: sangre y alma reales llenas de magia y me temo que Alberich no llenaba las expectativas, era un completo inútil, y yo que me había sentido tan feliz cuando me di cuenta de que había poseído a un príncipe élfico cuando recién había perdido mi cuerpo. Me llevé una gran decepción cuando lo descubrí, así que planeé secuestrar a tu agonizante padre pero para mi mala suerte el murió mucho antes de que pudiera hacerlo y con él, tu madre también pereció, así que solo me quedabas tú a la mano, pero huiste, así que no me quedó de otra más que asumir el cargo de rey con el cuerpo de tu hermano, entonces decidí lanzar una maldición para que todos los habitantes de los mundos mágicos cayesen bajo mi poder y así poder encontrarte, o por lo menos encontrar a otro descendiente real, después de todo la realeza élfica es por línea materna y tu madre tenía una hermana que había tenido un hijo, pero todo salió mal, por alguna razón tu al igual que tu primo se libraron de mi maldición, tu guiaste a la rebelión y él se escondió para enviarte información del mundo de la oscuridad. Ja, quien iba a decir que en la realeza élfica corriese sangre de los míos.
-Caleb no es como tú –afirmó decidido Zane, sabía que el padre de su primo era un hibrido, una mezcla de Shinigami y elfo, por eso se le había negado el derecho a su primo a vivir en el mundo de la Luz como elfo y con el todo derecho de nobleza, la raza élfica era muy severa con las mezclas y más aun tomando en cuenta que era una combinación con la raza con la que tenían más dificultades y a la que más odiaban, los Shinigami –No sé porque tú deseaste cometer tal crimen hacia nuestra raza, los Shinigami y nosotros, somos enemigos por naturaleza pero nunca hemos creado una guerra por eso. Cada raza respeta las actitudes de la otra. ¿Por qué atentar contra nosotros?
-Porque los elfos ya se han dado demasiada gloria, ¡por todas partes se oye el nombre de los elfos y sus reyes! –gritó él con odio contenido, para después soltar una carcajada –ya era hora de que mi raza tomara el lugar que les correspondía, después de todo nosotros somos los que mantenemos el orden en este mundo, ya era hora que adquiriéramos nuestro lugar de dioses.
-¡Ustedes no son dioses! –exclamó Zane dando unos pasos hacia Roren – ¿No se supone que el lema de los Shinigami es no tener nada en este mundo, solo dedicarse a su trabajo para que cuando les llegue el momento de morir, poder partir sin despedirse de nada para no guardar remordimientos?
-Es una tontería – dijo Roren en un susurro para luego elevar su voz -¡Yo me encargaré de cambiar ese lema! ¡Yo me encargaré de destruir a todos los demás seres y adquirir el lugar que nos corresponde!
-Los Shinigami no te seguirán porque es una locura –dijo Zane viéndolo con asco.
-¿Cómo sabes que no me seguirán? –Preguntó él, caminando en círculo por la habitación.
-Porque si quisieran seguirte serian ellos los que estarían aquí, no esos asquerosos Penumbra –acotó Zane para luego ver la cara de sorpresa de Roren disfrazada con los rasgos de su hermano –solo eres un tonto que ha llegado demasiado lejos, te haré pagar por todo lo que has hecho y eso incluye lo que le hiciste a mi hermano.
-Para hacer eso primero tendrás que liberarte de nosotros con vida y eso nunca pasará, Zane –dijo Roren sonriendo con suficiencia.
-Claro que lo haré, eso lo tengo muy seguro –contestó Zane con firmeza.
-y ¿Cómo lo harás? –cuestionó el Shinigami.
-Mis amigos me salvaran, en ellos estoy confiando mi vida, porque yo si tengo alguien que desee ayudarme sin que yo lo obligue o chantajeé como tú lo haces con esos Penumbra –dijo Zane con una sonrisa de medio lado en el rostro.
-Tonto –susurró Roren –aunque te encuentren, para poder liberarte primero tendrían que matarme y si me matan tan bien matarán a tu hermano menor.
-Mi hermano ya está muerto, Roren, lo mataste en el momento que lo poseíste – dijo Zane, aunque un poco de duda lo invadió.
-No, Alberich sigue vivo, no quise matarlo antes –mencionó Roren en un tono inocente que irritó a Zane.
-Ya habías pensado en esta situación, mantuviste vivo a mi hermano para salvar tu vida –dijo el elfo, por lo menos ahora tenía un poco de esperanza para salvar a su hermano y enmendar su error.
-Así es –mencionó Roren mientras se dirigía hacia la puerta –me encargaré de matar a tus amigos uno por uno –susurró antes de cerrar la puerta de la habitación con cerrojo a su espalda.
……………………………………………..
-¿Eso significa que tenemos que buscarlo en el mundo del aire? –preguntó Eclipse cuando Sefis y Myshel terminaban de contarle lo de la visión y la pista que posteriormente habían encontrado Caleb, Kevin, April e Isis.
-Pues según lo que indica la pista, si –respondió Myshel con un tono de aburrimiento en su voz.
-Pero no sabemos si aún esta en ese mundo así que será mejor esperar información de Isis, después de todo ellos encontraron la pista hace dos días y medio –Dijo la Reina Akassia desde el balcón del palacio real de la Luz.
-Opino lo mismo –apoyó la Reina Kora que estaba con su forma humana en esos momentos.
-Pero no podemos quedarnos sin hacer nada –opinó Sefis a los gobernantes.
-Lamentablemente nuestra salida al mundo del aire sería muy sospechosa, Sefis –explicó suavemente la Reina Driada –recuerda que el secuestro de Zane es un secreto para protección de los mundos.
-Pero hubiera sido más fácil encontrarlo si todos los seres mágicos estuvieran ayudando –Dijo Myshel mientras se sentaba en uno de los sillones que formaban parte de la sala real.
-Te equivocas, todos habrían entrado en pánico, después de todo Zane era la última esperanza que les quedaba y eso les hubiera dejado libre el camino a esos extraños –dijo Eclipse sin ver a las chicas.
-No hubiera ayudado mucho que todo los mundos los estuvieran buscando, al final Isis iba a ser la única capaz de resolver las pistas de Zane –dijo la Reina Akassia viendo hacia el vacío mientras el viento jugaba con sus cabellos –al final solo nos queda poner nuestras esperanzas en ella.
-Estoy de acuerdo contigo, Akassia –Agregó la Reyna Kora, comenzando a caminar hasta colocarse al lado de la Driada –me temo que tendremos que informarle la desaparición del Rey de la luz a los demás gobernantes o nos culparán de traición, y en este tiempo lo que menos quiero es una acusación de esas en mi contra.
-No sabemos cómo van a reaccionar los reyes ante esto –mencionó Sefis desde su lugar en el sillón junto a Myshel.
-Pero tendremos que arriesgarnos, la Reina Kora tiene razón, si les ocultamos algo tan importante como esto a los reyes nos culparan de alta traición –apoyó Eclipse.
-Lo que podemos hacer es informarle sólo a los reyes necesarios –opinó Akassia mientras se daba media vuelta para quedar viendo a las demás –sólo avisemos a los reyes de la oscuridad y los reyes del aire que son los mundos involucrados en todo este embrollo.
-La condición real del mundo del aire a estado muy complicada desde que murió su ultimo Sumo Monarca –informó la Reina Kora –para mí bastaría que le informáramos a los Altos Lores del aire y a la realeza angelical, dejemos fuera a los Lores inferiores.
-Pero se molestarán si hacemos eso y no nos conviene tenerlos como nuestros enemigos –dijo Eclipse –además no podemos saber si los reyes del mundo oscuro estarán de nuestra parte o tomarán la ventaja de que estamos sin rey para atacarnos, después de todo, la vez anterior los Penumbra, los vampiros y algunos ángeles oscuros que se libraron del control mental de Alberich se quisieron sublevar contra él pero no consiguieron nada porque él los mandó a amenazar por unos poderosos hechiceros que habían caído presas de su hechizo.
-Pero es nuestro deber informarles –dijo Akassia después de un largo suspiro –le avisaremos al Conde de los vampiros, al Capitán de los Shinigami y al Señor de los ángeles oscuros.
-¿Y los Penumbra? –Preguntó Sefis al notar que faltaban esos monstruos.
-No, a ellos no les informaremos, después de todo ellos son nuestros enemigos declarados –explicó tranquilamente Eclipse.
-Será mejor empezar a informar a los gobernantes –dijo la Reina Akassia –será mejor empezar a viajar.
-No, será mejor que convoquemos una reunión de líderes –opinó la Reina Kora –será más sencillo que viajar hasta cada uno de los líderes.
-Entonces sería más fácil decírselos en la reunión de Samhain, después de todo ese es el tiempo límite, démosle hasta entonces a los chicos para encontrar a Zane –dijo la Reina Akassia para volverse a voltear hacia el paisaje del mundo de la luz –espero que lo encuentren antes de que llegue ese día, es nuestra última esperanza.
viernes, 2 de octubre de 2009
Book II, Capítulo X Piedras Negras
Hola a todos, se que esta vez he roto el record de retraso, lo siento sinceramente, es solo que había estado muy ocupada con las tareas del colegio, pero ya me pongo al día y esta vez, espero de todo corazón ver sus comentarios.
besos a todos mis lectores.
“El dolor es el megáfono que Dios utiliza
Para despertar a un mundo de sordos;
Porque somos como bloques de piedra,
A partir de los cuales el escultor poco a
Poco va formando la figura de un hombre,
Los golpes de su cincel que tanto
Daño nos hacen también nos hacen
Más perfectos."
C.S. Lewis
Capítulo X
Piedras Negras
Isis desmontó el Pegaso por decima vez ese día, estaba exhausta, otro día más de larga búsqueda estaba acabando y acababa sin ninguna pista de Zane otra vez. Caminó sin mucha prisa hasta la casa central, después de todo no había nadie que la estuviera esperando, era la primera en llegar de la búsqueda diaria porque Helios, con quien había estado buscando, pues se habían dividido en parejas, había dicho que iba a ir a buscar información a un lugar donde ella no podía ir. Caleb estaba buscando con Kevin en el otro lado del mundo del aire así que tardarían en llegar, al igual que April y Kristal, Sefis y Myshel habían viajado al mundo de la luz para informar a las demás de la visión que le había mostrado Zane a Isis.
Entró en la casa sin mucha reverencia, era una suerte que las casas de ese mundo nunca estuvieran cerradas con cerrojo, pues ningún ser debía preocuparse por ladrones. Caminó a la cocina y tomó una manzana del tazón de frutas que acostumbraba a dejar Kristal en la mesa, sin duda lo que menos faltaba en esa casa tan hermosa era comida deliciosa. Volvió a salir de la casa, sería buena idea dormir un rato antes de que los demás llegaran y se pusieran a platicar de lo visto durante el día.
El viento corría suavemente esa tarde, aumentando levemente la temperatura ya alta del mundo del aire, Isis se quedó parada en el puente que iba hacia su estancia y miró hacia abajo, había una hermosa replica de su mundo, sonrió, recordaba claramente la extraña explicación que le había dado Kristal el día anterior cuando había preguntado sobre la rara vista.
-“Imagina el mundo del aire como una dona” –había dicho Kristal cuando las dos estaban paradas en ese mismo puente.
-“¿Cómo una dona?” –preguntó Isis viendo confundida a Kristal, que sonreía con ganas, como si disfrutara la explicación que le habían dado.
-“Si, como una dona” –contestó Kristal señalando hacia abajo donde se podía ver claramente la Tierra como si se estuviera viendo desde el espacio –“escucha, imagina que ahora nosotras estamos dentro de la dona, somos su relleno dulce y los demás mundos son como canicas que están rellenando el agujero del centro”.
-“Bien ¿Y?” –cuestionó Isis escuchando con atención a Kristal.
-“Ahora imagina que la masa de la dona es transparente” –continuó Kristal –entonces nosotras, el relleno, podemos ver las canicas del centro que son los mundos mágicos, pero sin poder salir de la dona por más que trataras”.
-“Entonces ¿Desde cualquier punto del mundo del aire puedes ver los mundos mágicos?” –preguntó Isis sin levantar la vista de su mundo
-“No, solo puedes ver cierto mundo desde cierto lugar” –explicó la chica dándole la espalda al paisaje –“Helios buscó por mucho tiempo un lugar para hacer su casa donde se viera el mundo humano”.
-“Y ¿Por qué el mundo humano? Después de todo no tiene nada de especial” –dijo Isis aunque después tuvo que admitir que su mundo era hermoso y que después de todo siempre sería su hogar.
-“Porque es hermoso y es el único de los mundos que es tan colorido” –dijo Kristal, y luego agregó con un tono melancólico –“me gustaría ir algún día a ese mundo”.
-“No tiene nada de especial, para mí, son mucho mejores los demás mundos pues están llenos de magia” –mencionó Isis viendo a Kristal.
-“En verdad que los humanos no aprecian lo que tiene” –agregó un tanto molesta Kristal y esta vez volteó hacia el paisaje –“Tu mundo está lleno de una magia especial, una magia que no encontraras en ningún otro lugar”.
-“Al mundo humano se le negó la magia” –le recordó Isis a la chica.
-“Isis, no solo hay un tipo de magia” –dijo Kristal mientras se sentaba en la baranda del puente viendo la Tierra –“A tu mundo se le negó la magia visible, esa magia que tú conoces, pero en cambio los humanos pueden crear otro tipo de magia mucho mejor que la que nosotros usamos”
Isis volteó hacia Kristal intrigada por las palabras de la muchacha –“¿Cuál es esa magia?”
Kristal sonrió –“Tú amigo humano la conoce muy bien”.
-“¿Hablas de la tecnología?” –Preguntó incrédula Isis, eso no era magia.
-“Si, creo que así la llaman” –Contestó Kristal mientras movía distraídamente las piernas.
-“Kristal, créeme que la magia es mucho mejor que la tecnología y es menos dañina” –explicó Isis viendo comprensivamente a la chica, después de todo nosotros apreciamos más lo desconocido que lo conocido.
-“No, tu magia tiene más valor porque es hecha con esfuerzo y es dañina porque los humanos aun no han encontrado el balance entre una cosa y la otra, a nosotros, los seres mágicos nos llevó siglos encontrar el balance” –dijo la chica sonriendo para luego pararse en la baranda –“de todas formas me encantaría ir a tu mundo, aunque nunca podría ir porque me reconocerían de inmediato”.
Isis observó con atención a Kristal siguiendo cada movimiento de sus pies temiendo que la chica callera hacia el vacio, respiró profundo, Kristal no caería a menos que la empujaran con fuerza, después de todo los seres mágicos poseían un increíble equilibrio
-“¿Por qué serías reconocida?, tú luces igual que cualquier humano” –preguntó Isis un tanto nerviosa.
-“Tú también eres despistada” –dijo entre risas Kristal –“no podría ir porque tengo algo que ningún humano tiene”.
Y tan pronto como pronunció las palabras se lanzó hacia adelante, Isis emitió un grito y se inclinó para ver a Kristal, pero ella ya no estaba donde por lo menos debería estar viendo su silueta, una risa llego a sus oídos y volteó enseguida, Kristal estaba parada en la otra baranda del puente con dos alas desplegadas saliendo de su espalda. Isis lo comprendió, los vestidos de Kristal en realidad tenían la espalda descubierta para que sus alas la cubrieran y pasaran desapercibidas para el ojo inexperto.
Isis sonrió meditabundo y arrojó el corazón de la manzana que acababa de comer, se preguntaba qué pasaría con el trozo de manzana, no le había preguntado a Kristal esa posibilidad, pero se lo preguntaría cuando la volviera ver, ahora sería mejor entrar a la estancia y descansar un poco, pues esos últimos días no había dormido tan bien como hubiese deseado. El sol ya estaba cayendo, eso significaba que no faltaba mucho para que los demás regresaran a la casa, aunque podría ser que regresasen mucho más tarde que eso si encontraban una pista. Estiró sus brazos con pereza y se permitió bostezar, giró sobre sus talones y emprendió su camino hacia la estancia, o por lo menos lo trató, porque muy de repente una ola abrumadora de cansancio la invadió, una ola tan poderosa que ya ni siquiera era capaz de levantar sus pies para dar un paso. Sus ojos empezaron a pesar, reconocía la sensación, ya la había tenido antes, la vez en la que Zane le había mostrado la visión, aunque la vez anterior no había sido tan intensa.
Trató de caminar, después de todo no podía quedarse dormida en ese lugar o podría caer del puente con cualquier movimiento, pero le fue imposible, el cansancio se estaba apoderando por completo de su cuerpo y se le hacía cada vez más difícil controlar sus pensamientos, su mente luchaba contras las señales de pesadez. Sus ojos se cerraron sin poder evitarlo más y su cuerpo no tardó en desplomarse sobre la dura madera del puente.
Sus ojos se abrieron lentamente, y se encontró de pie dentro de una casa bastante más grande que la de Helios, pero vacía. Era una visión; así que debía memorizar cada rincón del lugar, estaba de frente a un largo pacillo con dos puertas a cada lado y una al fondo, por un momento se preguntó si debería revisar que había detrás de las puertas pero su respuesta llegó cuando una voz familiar la llamó.
-Isis –dijo Zane a su espalda, ella no pudo evitar que la alegría llenara su alma y con el corazón en las manos se volteó hacia él.
Zane estaba de espaldas a una ventana donde el sol se colaba iluminando la habitación haciendo que algunas partes de su perfil quedaran a oscuras, tenía los codos recostados en el alfeizar de la ventana y la miraba de un modo en que pocas veces la había visto, la miraba con amor infinito, lágrimas de felicidad corrieron por las mejillas de Isis, él también la había extrañado tanto como ella a él y eso que solo llevaban algunos días sin verse, no podía imaginar estar para siempre sin verse.
-Ven aquí, amor –dijo él con un tono dulce en su voz, en verdad la había extrañado, ella obedeció sin replicar y caminó hacia él más rápido de lo que hubiese deseado, tanto así que en realidad corrió hacia él y lo abrazo.
-Te extraño mucho –dijo ella mientras él escondía su rostro entre su hombro y su cuello.
-Pronto estaremos juntos –susurró Zane sin separarse de Isis, como deseaba que ese momento durara para siempre –Debo suponer que encontraste la pista o sino no estarías en este mundo y no podrías ver esta visión –agregó mientras se separaba de ella y la volteaba hacia la ventana para luego abrazarse a su cintura.
Él dejó de hablar y besó su mejilla, por primera vez en días Isis se sintió tranquila y segura, no había nada mejor que estar en los brazos de Zane, observó por unos segundos el paisaje que estaba al otro lado de la ventana, desde donde estaba podía apreciar la silueta de lo que debía ser el palacio del Aire, a ambos lados de la casa donde estaban, había una estancia que complementaba la casa, estaban pintadas de blanco lo que hacía que pareciera como si se fundieran con las nubes en las que estaban construidas, un pequeño molino de paredes rojas estaba ubicado a la izquierda y hacia girar sus aspas con pereza. Si Zane no estuviera secuestrado ese paisaje hubiera sido perfecto para el final de un día tan pesado como ese, un paisaje perfecto para sentarse a descansar abrazada con la persona a quien más amaba, pero ahora debía conectar su mente a la situación actual, sabía que tenían poco tiempo así que tenía que preguntar todo lo que fuese indispensable.
-Sé que la corona significa algo, pero no sé qué –dijo Isis tristemente sin dejas de ver por la ventana –no sé porque me muestras esto a mí, yo no soy buena para resolver enigmas.
-Si lo eres, solo que no confías en ti –le regañó Zane sin soltarla – ¿Qué te sucede? No pareces la misma Isis a la que conozco.
-Eso es porque no estás conmigo, no soy nada sin ti –contestó ella mientras apretaba las manos de Zane con las suyas.
-Te equivocas, se que tu podrás encontrarme, sólo tienes que esforzarte un poco más, todos confían en ti –dijo él mientras volvía a besar su mejilla.
-Eso es lo que me preocupa ¿y si fallo? –preguntó ella, por fin estaba siendo sincera y eso aliviaba un gran peso que se había estado acumulando desde el inicio del viaje.
-No, no lo harás, estoy seguro –dijo él, y esta vez la volteó para que lo viera con atención –en esta casa te he dejado otra pista que va de la mano con la corona, eso te dirá quién es mi captor y también te dirá donde estoy, así que…
Él se llevó una mano hacia su boca y se separó rápidamente de Isis, una tos ahogó cualquier intento de hablar, Isis lo observó preocupada, la tos aumentaba tanto que Zane se dobló de dolor, y lentamente separó la mano que cubría su boca.
-¡Zane! –exclamó preocupada Isis, al ver la boca y la mano de Zane manchadas de un espeso liquido rojo oscuro casi negro, sangre élfica.
-Escucha Isis –Dijo él con la respiración entrecortada –mi tiempo se acaba...
No pudo continuar hablando, un grito se le escapó de la garganta. Isis pudo ver como cortes irregulares aparecían en su rostro, los labios de Zane adquirieron un color morado y una mueca se formó en su cara como si estuviera pasando por un terrible dolor, Isis se acercó a él lo más rápido que pudo, colocó sus manos sobre los hombros de él y sintió como su mano izquierda se empapaba de sangre, giró rápidamente la mirada hacia el hombro, tenía un corte realmente profundo, la herida debía llegar hasta el hueso. Zane la abrazó, él debía haber creado una ilusión en su cuerpo para que Isis no viera esas heridas, sin duda él siempre se preocupaba por ella mucho antes que por sí mismo.
-No…no…te preocupes por mí –dijo Zane en un susurro ahogado sobre su oído.
-¿Cómo quieres que no me preocupe por ti? Si estás demasiado herido –argumentó Isis sintiendo como él se aferraba cada vez más fuerte contra ella –Por favor, Zane, dime donde estas antes de que termines muerto.
-Si…pudiera…te lo diría –dijo él usando sus últimas fuerzas –escucha…, por el momento estaré bien, mis captores me necesitan vivo para la próxima luna llena del mundo donde me encuentro, así que tienes hasta entonces para poder encontrarme. No olvides lo mucho que te amo, Isis.
Ella sólo alcanzó a asentir con la cabeza antes que él la besara, fue un beso demasiado delicado considerando el estado en el que se encontraba, un beso suave en el que rosó sus labios con los de Isis apenas ejerciendo presión para después posesionarse por completo de sus labios. Zane se separó de Isis muy a su pesar, pero ya no quedaba tiempo, la magia de su hechizo se estaba acabando.
Isis vio sin poder hacer nada como Zane se alejaba de ella y caminaba hasta el centro de la habitación y segundos después todo a su alrededor comenzaba a descolorarse como si todo estuviera hecho de tinta y empezara a llover. Todo a su alrededor se volvió negro, sólo Zane e Isis quedaron en la habitación iluminada de un lugar que no podía reconocer, él le sonrió débilmente pues el dolor de las heridas no le dejaba pensar con claridad, levantó el brazo izquierdo, e hizo un ademan de despedida antes de desaparecer.
Isis escuchó que la llamaban pero estaba demasiado aturdida como para identificar de donde venia la voz, estaba mareada, no podía decir ni siquiera donde se encontraba solo que sus ojos aun se sentía demasiado pesados como para abrirlos. El ser que le hablaba volvió a llamarla, esta vez sonaba desesperado, sintió como sacudieron su hombro fuertemente, trató de despertarse pero su cuerpo se negaba a responderle, hizo un esfuerzo en entreabrir los ojos. Un cielo estrellado le dio la bienvenida, volvió a ser llamada y con una mueca de dolor giró su vista hacia el ser que la llamaba, era Caleb que la miraba preocupado, con un poco de dificultad logró sentarse siendo ayudada por Caleb.
-¿Estás bien? –Preguntó él viéndola con atención.
Ella no respondió, trató de ordenar sus ideas y la imagen de Zane llegó a ella, miró sus manos y un grito se escapó de su garganta, recordó la sangre que las había manchado, guió temerosa sus manos hasta su cuello y sostuvo el dije de mariposa, dudó unos segundos antes de decidirse a mirarlo, lágrimas empezaron a derramarse de sus ojos, dos de las ocho perlas de la mariposa estaban totalmente negras, sin duda Zane estaba muriendo, tenía que hacer todo lo posible para encontrar a Zane.
Caleb repitió la pregunta que le había hecho a Isis pero ella no contestó, Caleb dirigió su mirada hacia el collar y no falto explicar su llanto, él colocó una mano en su hombro y por alguna razón ella se tranquilizó.
-Tuve otra visión –dijo Isis con voz temblorosa –será mejor que encontremos a Zane pronto si es que queremos encontrarlo vivo.
-Nos la contarás dentro de la casa –dijo Helios que había estado de pie detrás de Caleb y observaba a Isis con atención.
Ella asintió con la cabeza y Caleb le ayudó a ponerse de pie, elevó la vista, Kristal estaba de pie delante de la puerta de la casa central, todas las luces de las tres estancias estaban encendidas, debía ser ya muy tarde y los demás debían estar ya en la casa. Se sintió guiada dentro de la casa, pero estaba demasiado aturdida como para oponerse o colaborar, las luces del estudio de Helios la cegaron en cuanto entró a la habitación, no recordaba haber entrado en esa habitación antes, era una habitación realmente extraña, tenía una forma circular y estaba llena de largos estantes repletos de libros, miró hacia abajo y por un momento la sensación de vértigo la invadió, el piso de la habitación era de cristal, lo que le permitía tener una perfecta visión de su mundo. Caleb la guió hacia una silla y dejó que se sentara, sin duda esa sería una larga noche.